Por este cenobio pasaron religiosos humildes y sencillos, sin figuras ó hechos de especial relevancia. En el 1.700 fue colegio misionero; en 1.813 convento de cabecera, tras acoger a los frailes de Cogolludo. Años después (1.823) prestó tres frailes al convento de San Diego de Alcalá para ponerlo de nuevo en marcha. Sus figuras más conocidas fueron fray Jose de Tamajon (1.730 – 1.771) que predicó en Francia e Italia y fray Juan Girón, juzgado en 1.676 por la Inquisición, acusado de solicitante, como recoge D. Aurelio García López en su libro “Tamajón en la Edad Moderna”.
También nos da cuenta de sus dificultades económicas, que empezaron al terminar su construcción. Ya en 1.676 tuvieron que pedir limosna al Duque de Pastrana por “estar en grandísima necesidad” y años después vendieron 6 fanegas de huerta para sobrevivir. Sus gastos eran mínimos: mantenimiento edificio, chocolate, pescado, arroz, carne, fruta, verdura, vino, jornales de zagal y pastor, tabaco, jabón, suelas, albarcas, carbón, cera, correo, zapatos, viajes,…
La vida de los frailes era difícil y monótona, endurecida por el frío del lugar. El médico de Tamajón Lucas Felipe del Arenal, certificó en 1.711, a instancias del prior, que razones médicas aconsejaban suprimir los Maitines. Y se concedió, a cambio de rezar 15 minutos después de Completas.
Lar-ami
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