Virgin Cola. El intento de destronar a Colca-Cola y Pepsi que nunca llegó a España

Por Juan Carlos Fernández

Como todos nosotros sabemos, los 90 fueron unos años locos, donde todo parecía posible. ¿Cuándo si no una empresa podría intentar sacar un refresco de cola que pudiera rivalizar con Coca-Cola y Pepsi? Efectivamente, en esa década prodigiosa hubo una compañía que lo intentó de una forma muy notable. Esa compañía fue la del excéntrico emprendedor Richard Branson, dueño de Virgin.

Virgin se caracterizaba, tanto en los 90 como hoy en día, por su multitud de diferentes negocios que pasan desde aerolíneas, cines, gimnasios, discográficas, editoriales, telecomunicaciones e incluso vuelos espaciales. Con este historial, no resulta difícil creer que también se aventurara en el negocio de las bebidas de cola.

Corría el año 1994 cuando Virgin comenzó a distribuir un producto de cola que, como no, llamó Virgin Cola, para lo cual se asoció con la empresa canadiense Cott. El producto se lanzó en primer lugar en Reino Unido y únicamente se comercializaba en determinados puntos de la propia Virgin (aviones, trenes y cines) y, tras unos meses, en la cadena de alimentación Tesco. Los comienzos fueron aceptables y las ventas, aunque no extraordinarias, fueron decentes. Ello hizo que un par de años después se extendiera a otros países europeos como Francia y Bélgica. Como sucedía con otros productos en los 90, Virgin Cola nunca llegó a España.

Como efecto publicitario, Virgin diseño en 1996 una botella de 500ml con una forma curvada que pretendía ser la silueta de Pamela Anderson, la cual disfrutaba de una gran popularidad en aquellos momentos y animó sin duda las ventas. El aceptable resultado obtenido en Europa hizo que Virgin desembarcara en Estados Unidos en 1998, decisión que sin duda marcó la defunción de este producto.

Efectivamente, una cosa era que Virgin intentara entrar en este lucrativo mercado en Europa y otra muy distinta es que lo hiciese en la casa de la propia Coca-Cola. Además, el desembarco fue bastante humillante para Coca-Cola. La presentación del producto vino acompañada de un espectáculo protagonizado por Richard Branson conduciendo un tanque por Times Square de Nueva York, el cual estrelló ante un muro de Coca-Colas.

Coca-Cola a partir de ese momento reaccionó rápida y contundentemente. Por un lado elevó de forma notable su gasto en marketing y, por otra, presionó fuertemente a sus distribuidores para que no trabajaran con Virgin Cola, lo cual fue tremendamente efectivo. De esta forma, en 2001 Virgin Cola únicamente había copado un 0,5% del mercado americano, lo que obligó a cesar la comercialización del producto en Estados Unidos para centrarse en Europa y algunos países asiáticos en los que estaba presente.

Sin embargo y, a pesar de algunos esfuerzos notables por mantener el producto en el mercado (como el lanzamiento de Virgin Vanilla), el público acabó prefiriendo a las marcas tradicionales como Coca-Cola o Pepsi. En el fondo y, como reconoció el propio Richard Branson, estaban ofreciendo un producto sin valor añadido o novedad alguna y, ante ello, el consumidor siempre opta claramente por las marcas tradicionales que ya venían ofreciendo productos con calidad y a precio asequible.

Finalmente, Virgin vendió la licencia del producto a partir de 2007 y, dependiendo del país y del licenciatario se siguieron comercializando un tiempo, más o menos hasta 2012. A día de hoy es un producto totalmente extinto.

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