Quedan pocas semanas para que culmine el 2016 y comencemos un nuevo año. Este año ha sido de bendiciones para mi vida y para mi familia. Aunque los tropiezos no faltaron, gracias al todopoderoso estamos en pie. Tengo la bendición de tener salud y el amor de mi familia y amigos. Estar lejos de mi país me ha dado duro este año. Los primeros años viviendo en los Estados Unidos han sido maravillosos, pero la nostalgia me ha hecho derramar mucha lágrima con tan solo recordar mis 33 años en la isla. No es fácil dejar tu país y comenzar de nuevo en un lugar donde nadie te conoce. Ya no soy la hija de Tilbo del Barrio Sumidero de Aguas Buenas, ahora soy la Boricua que parece gringa que se le traba la lengua al hablar y come cosas raras envueltas en hojas de plátano.
Y tú, ¿Qué esperas de este nuevo año?