Leí este libro conjuntamente con Omaira de Entre la lectura y el cine. En su caso, ya lo había leído hacía un par de años (es más, fue ella quien me lo recomendó), pero decidió unirse a la lectura porque no recordaba nada.
Editorial: Planeta
ISBN: 9788408125792
Título original: The Returned
Número de páginas: 384
Encuadernación: Tapa blanda
Año de edición: 2014
Sinopsis:
Harold y Lucille Hargrave han vivido durante décadas con la pena de haber perdido a su único hijo, Jacob, en un trágico accidente en 1966.
Ahora, ya entrados en la tercera edad, disfrutan de una vida tranquila. Hasta que un día, un agente gubernamental aparece en su puerta de la mano de Jacob, que sigue teniendo ocho años y el mismo aspecto que tenía el día de su muerte.
A lo largo y ancho del mundo, los muertos están volviendo del más allá. Nadie sabe cómo ni por qué, o si se trata de un milagro o un anuncio del fin de nuestros días. Ni siquiera Harold y Lucille saben cómo reaccionar ante la vuelta de su hijo, lo que sí saben con certeza es que se trata de Jacob.
Opinión:
¿Cómo reaccionaríais si ahora, de repente, llamara a vuestra puerta un ser querido que murió hace tiempo? No estoy hablando de un zombie, sino de esa persona tal cual era antes de morir: con sus mismos recuerdos, su mismo aspecto, su misma forma de comportarse y hablar. El debate moral que surge a raíz de esta situación es muy interesante y el libro muestra todo tipo de posturas al respecto. Por desgracia, se queda ahí: no hay un diálogo entre esas perspectivas ni se profundiza en los argumentos que las defienden.
En su lugar, la novela se limita a ofrecernos una perspectiva general de cómo el fenómeno de los Regresados afectaría a nivel mundial: el miedo de la población, el rechazo de algunos, la aceptación de otros, las dudas de la mayoría, los problemas de superpoblación, los inevitables campos de refugiados... Incluso hay interludios con casos concretos: una pareja que se reencuentra tras la muerte, un pintor que se enamora de la mayor experta en su obra, unos nazis que son el blanco de las críticas...
Al final hay una nota del autor preciosa en la que habla de su motivación para escribir esta historia:
"Quería que fuera un lugar donde —gracias a unos métodos y una magia desconocida incluso para mí— las duras e indiferentes reglas de la vida y de la muerte no existen, y donde la gente puede volver a estar con sus seres queridos. Un lugar donde un padre o una madre pueden volver a abrazar a sus hijos. Un lugar donde los amantes pueden reencontrarse el uno al otro después de perderse [...] Tengo la esperanza de que los lectores puedan entrar en este mundo y encontrar las palabras nunca pronunciadas y las emociones irreconciliadas de sus propias vidas representadas dentro de estas páginas. Tal vez encontrar incluso sus propias deudas perdonadas. Las preocupaciones olvidadas por fin"
La clave, por tanto, está en el reencuentro; eso es lo que de verdad le interesaba mostrar al autor. Por eso, creo que esta historia hubiera funcionado muy bien como antología de relatos. A lo largo de la historia principal, se cuelan capítulos independientes que muestran cómo reaccionan distintas personas al encontrarse con los Regresados. Son muy interesantes, aunque, por desgracia, como duran dos o tres páginas, no hay espacio para ningún tipo de desarrollo o para que conectemos con los personajes. Si el libro estuviera conformado en exclusiva por esas historias, podría permitirse dedicarle más páginas a cada una y que, por los detalles, fuéramos conociendo el contexto.
Otro de los aspectos más flojos es el worldbuilding. No me parece mal que la historia empiece yendo al grano, sin mostrarnos las primeras semanas del fenómeno de los Regresados: no es necesario mostrar la confusión inicial, porque ese estado emocional permea toda la obra. Tampoco me parece un problema que no se sepa muy bien por qué la gente está volviendo de entre los muertos: la vida está llena de misterios. Sin embargo, hay mucha información que debería estar al alcance de nuestros protagonistas, gente de a pie, y que nosotros desconocemos: ¿hay algún patrón en los Regresados? ¿Alguna característica que los diferencie del resto de humanos? ¿Los cadáveres de esas personas siguen en su sitio? ¿Qué planes a futuro tiene el Gobierno, más allá de los campos de refugiados? ¿Cómo se sienten los Regresados? Entiendo que la obra no pretendía ofrecer explicaciones y lo respeto; pese a ello, creo que los lectores merecemos saber, al menos, tanto como los personajes.
La situación política es tensa, pero a ellos solo les preocupa Jacob. Lucille sabe desde el primer momento en que le ve que es él; Harold, en cambio, se muestra distante. Me gustaría compartir su desazón; sin embargo, me falta información. Ellos dicen que el chico que está con ellos es igual que su Jason (habla, se comporta igual y tiene sus mismos recuerdos); a mí me parecía un niño raro, al que le faltaba vida, ilusión, como si no tuviera perspectivas de futuro. No pregunta por sus amigos de aquella época, no se sorprende por los cambios tecnológicos y no muestra emociones.
En conclusión, la novela no ha estado mal, pero me ha sabido a poco. La premisa nos enfrenta a una situación compleja de la que vemos distintas posturas, aunque no llega a haber un debate real. La obra alterna entre una historia continua con una narrativa tradicional y breves capítulos y escenas de personajes secundarios poco o nada conectados que impiden que los principales tengan suficiente espacio para desarrollarse y demostrar profundidad. Además, se centra tanto en mostrar a los vivos y en la idea de los reencuentros que deja de lado la parte básica de la construcción de mundos. El libro tiene mucho corazón, pero no logra calar hondo.
Cosas que he aprendido:
- Todos terminaremos por irnos. Aprovecha el momento y no te dejes cosas por decir.
Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:
PUNTUACIÓN...3/5!
Primeras Líneas...