Esta pequeña lección de inglés la aprendí en el segundo capítulo de la séptima temporada de Walking Dead. Un coñazo por cierto -es lo que tiene esa serie, capaz de lo mejor y de lo peor-, más viniendo del demencial capítulo inaugural, donde Negan se destapa como uno de los villanos más crueles de la historia catódica. La interminable escena del apaleamiento logró a perturbarme; a mí, a un tío curtido en infinitas maratones gore del Festival de Sitges. Un momento cumbre de la TV moderna, sin duda.
Esta pequeña lección de inglés la aprendí en el segundo capítulo de la séptima temporada de Walking Dead. Un coñazo por cierto -es lo que tiene esa serie, capaz de lo mejor y de lo peor-, más viniendo del demencial capítulo inaugural, donde Negan se destapa como uno de los villanos más crueles de la historia catódica. La interminable escena del apaleamiento logró a perturbarme; a mí, a un tío curtido en infinitas maratones gore del Festival de Sitges. Un momento cumbre de la TV moderna, sin duda.