Ya llegaron los Reyes por los Arenales (IX)

Por Aarteaga61

BOBBY FISCHER EN CUBA

Sus viajes, partidas y aventuras en la tierra de Capablanca

Miguel Angel Sánchez y Jesús Suárez

Son 317 páginas muy jugosas.

Lo primero que me impresionó del libro es que comenta minuciosamente, desde el punto de vista "técnico", todas las partidas disputadas por Fischer jugadas en la isla caribeña, incluso las que disputó desde los EE UU, por teletipo, correspondientes al IV Memorial Capablanca celebrado en La Habana en el año 1965, debido a que las autoridades estadounidenses (?!) no le permitieron desplazarse a la tierra de Fidel Castro.

Descubriendo la faceta latina de Bobby Fischer, que hablaba muy bien el español
Comienza el libro con el viaje del niño Bobby a la isla en 1956. Yo también lo recordé en una de mis crónicas de hace más de 10 años (¡cómo pasa el tiempo!):

Un tour de 5.600 Kms!

Luego se cubre el mencionado Memorial Capablanca de 1965, donde Fischer reapareció después de más de un año y medio de inactividad.

Fue aquel un macro-torneo a 21 rondas, de los que ya desgraciadamente no se dan. La temporada actual "sólo" la salva el Magistral Torneo de Wijk aan Zee, cuya 83ª edición "presencial" comenzará el próximo sábado con 14 jugadores, comandados por el actual campeón del mundo, el GM noruego Magnus Carlsen.

El esfuerzo tan grande de jugar por teletipo donde las jugadas tardaban cierto tiempo en llegar a la isla, añadido a la falta de práctica competitiva, sólo le otorgó a Fischer el segundo puesto (empatado con Geller e Ivkov) y a medio punto de distancia de Smyslov, que resultó brillante campeón del torneo.

Por decir brevemente para esta crónica lo más reseñable de su actuación, Bobby, no obstante, le ganó al excampeón mundial ruso en una partida disputada en la segunda ronda, donde Smsylov permitió que con la maniobra de peón b2-b4!, Fischer lo maniatara.

Sin embargo el genio encajó tres derrotas, contra el tercero (Geller), cuarto (Ivkov) y quinto (Kholmov) de la clasificación final.

Pero en un torneo tan largo, aún así le dio tiempo para recuperarse.

Con un juego nervioso por los apuros de tiempo mutuos, le ganó a Donner. 

Robatsch le quiso atacar, pero el norteamericano demostró que su contraataque fue netamente superior y más efectivo y terminó venciendo en gran estilo.

Otra de las víctimas de Bobby fue Bilek, donde tras buen criterio, el genio entró en un final imposible de sostener por el maestro húngaro.

El alemán Pietzsch sucumbió tras una Defensa India de Rey, favorita de Fischer. 

Tras duradera ventaja posicional de Bobby, Szabó poco pudo hacer para frenarlo.

Tringov le entregó en "e6" (!?) pero aquello no le funcionó y también perdió.

El polaco Zbigniew Doda estuvo a punto de derrotar a Fischer, pero un grave error suyo al final le dio la victoria a nuestro gran ídolo del ajedrez.

En la primera ronda, un hambriento (de tablero) Fischer dispuso, sin demasiados problemas, del alemán Lehmann.

El cubano Eldis Cobo también perdió contra el genio, pero se pudo haber defendido mejor.

Otro cubano, Gilberto García cayó ante Bobby, pero desde luego que la victoria tampoco fue nada fácil para el estadounidense.

Y la última víctima del genio fue un maestro gallego (Galicia - España) afincado en Cuba, Francisco José Pérez que resultó ser miniaturizado por Fischer.

Del 26 de Octubre al 11 de Noviembre de 1966, Bobby Fischer realizó su última visita a la isla, también recogida brillantemente en el libro y fue para jugar la memorable XVII Olimpiada de Ajedrez de La Habana, representando a los Estados Unidos.

El podio final fue para 

1) URSS 

2) EEUU

3) Hungría

Y los mejores resultados en los respectivos tableros fueron los siguientes:

(Amplíe la imagen haciendo "click" sobre la misma)

Resultados de los mejores tableros de la Olimpiada de La Habana de 1966
En la fase preliminar, Fischer se desempeñó de la siguiente forma:Resultados de Fischer en la Fase Previa de la Olimpiada de 1966

Y en la fase final y decisiva, este fue el resultado obtenido por el genio:

Resultados de Fischer en la Fase Final de la Olimpiada de 1966El libro es muy ameno y placentero. ¡Enhorabuena a los autores!.No cabe duda, queridos amigos, que en honor a José Raúl Capablanca, por las calles de La Habana, nuestro admirado Robert James Fischer enarboló también la mágica bandera de la ¡victoria!. Genios hay muy pocos y estos dos, lo fueron:
Angel Jiménez Arteagaaarteaga61@gmail.com