Revista Cultura y Ocio

Del rosario y su caballero.

Por Santos1
Beato Alain de la Roche, presbítero dominico. 8 de septiembre.
Del rosario y su caballero.Nació en Plouër-sur-Rance, sobre 1428. No se sabe nada de su infancia y juventud, salvo que tomó el hábito dominico en Dinan, sobre 1450. La vida religiosa no le satisfacía del todo (la santidad no es cosa de mediocres) y pasó una crisis espiritual. La venció con oración y penitencia, y buscando otros aires, se trasladó a los Países Bajos, donde los conventos de la Orden de Predicadores florecían en vida observante. Fue predicador itinerante en Como buen religioso dominico, Alain era devotísimo de la Santísima Virgen, y siempre andaba con el "Ave María" en el corazón, "esta oración continuamente venía a sus labios en sus predicaciones, en sus conversaciones privadas, en sus viajes y en su trabajo", testificará uno de sus novicios. Y en relación a la Madre de Dios es la mayor gloria del Beato Alain, que fue la promoción del rezo del Rosario.
Sobre el Rosario mucho se ha dicho, y es poco aún, siendo una oración tan importante en la vida de la Iglesia. Comúnmente, y con cierta simpleza, se dice que Nuestra Señora se le apareció a Santo Domingo de Guzmán (8 de agosto; 24 de mayo, traslación de las reliquias, y 15 de septiembre "santo Domingo in Soriano") y le dio el rosario, enseñándole como rezarlo. Pero la historia nos demuestra otra cosa: Brevemente, el origen del rosario está en la costumbre monacal de rezar los 150 salmos cada día; los monjes legos, que no sabían leer, o se aprendían los salmos de memoria, o los sustituían por 150 padrenuestros. Hay que notar que este orar repetitivo entronca perfectamente con la tradición judía de repetir palabras insistentemente (lo que hoy se llama "mantra", como si se hubiera inventado ahora), como haría el mismo Cristo en su vida. En el siglo IX encontramos en Irlanda la costumbre de hacer nudos en un cordel para contar, los Padrenuestros o las Ave María. Esta costumbre se uniría a la de ofrendar las coronas de flores o rosas a las imágenes marianas, tradición proveniente de cultos pre-cristianos. Así que es totalmente cierto decir que en el siglo X ya se conocía esta devoción, por más que se conformara con el tiempo. Eso en Occidente, porque en el cristianismo oriental, en el Islam o el Budismo, igualmente existe la costumbre de orar repetitivamente usando cuentas. 
Ciertamente, cuando Santo Domingo de Guzmán comienza su obra evangelizadora y apologética ante la herejía albigense, descubrió la importancia de la devoción mariana como elemento fortalecedor de la fe cristiana y lo aprovechó en su labor misionera con excelentes frutos. Esa necesidad devocional, sumada a la facilidad del rezo, incluso para los que no sabían leer, dieron como fruto que la Orden Dominica se lanzara de lleno a la propagación de esta devoción, a la que surgirían, con el tiempo, algunas parecidas, como la corona de Santa Brígida, el rosario de las Llagas de Cristo... etc., etc. Un hito importantísimo sería la división en "misterios" del Evangelio, hecha por el cartujo Egher de Kalgar. La primera meditación de pasajes evangélicos unidos al rosario es del benedictino inglés Dominique Hélion (he aquí el origen de la leyenda sobre santo Domingo y el rosario: en otro Domingo). Ambos aportes datan de inicios del siglo XV, cuando nace nuestro Beato.
Con Alain de la Roche, la devoción tuvo un nuevo empuje. Predicando, disciplinándose, organizando procesiones y devociones públicas, poco a poco el Beato Alain hizo del rosario la oración mariana predilecta del pueblo y de la Iglesia. su obra piados principal fue la fundación de la Cofradía del Rosario, llamada en origen "Cofradía del Salterio de Jesús y María", recogiendo el origen monástico del rosario, fundada en 1470 en Douai, y en apenas un año ya tenía 50.000 miembros. Fue este el origen de la "Hermandad del Rosario", establecida hasta hoy en casi todas las iglesias dominicas. Alain, además, fue maestro en Teología, de la que se había doctorado en 1474. Tuvo cátedra en París, Lille y Douai. Y en la Orden tuvo el cargo de visitador, por lo que viajó por varios países europeos, como Polonia o Alemania. Y siempre predicando sobre el Santísimo Rosario.

Del rosario y su caballero.

La Santísima Virgen con
Domingo y Alain.

La leyenda, que no falta, nos dice que la Virgen se le apareció muchas veces, alentándole a perseverar, y que le profetizó el nacimiento de la herejía luterana, siendo el Rosario un eficaz remedio contra dicho mal. También le mostró los males que atraería para toda la Iglesia el abandonar su rezo, que ella lo tenía como preferido por sobre todos. Apariciones marianas como Lourdes o Fátima corroborarían este amor de la Santísima Virgen al Santo Rosario. 
Igualmente se cuenta que recibió la especial gracia de los desposorios místicos, en los cuales un ángel unió su mano a la de la Virgen Santísima, poniendo un anillo en sus manos. Una experiencia parecida se lee del premonstratense San Hermann José de Steinfeld (7 de abril y 24 de mayo, traslación de las reliquias), de San Roberto de Molesmes (17 de abril y 26 de enero), de San Edmundo de Canterbury (16 de noviembre), o de San Juan Eudes (19 de agosto)
En el siglo XIX se hicieron famosas las "15 promesas del rosario", que la Virgen habría dado a Alain, pero lo cierto es que solo se hallan si se entresacan y se interpretan de sus textos. Como las conocidas 12 promesas del Sagrado Corazón a Margarita de Alacoque, no existen como tal, sino que son interpretaciones posteriores.
Alain falleció en Zwolle, Holanda, el 8 de septiembre de 1475, como había profetizado y deseado, por ser el día de la Natividad de María. La Orden lo celebra como Beato aunque nunca ha sido beatificado oficialmente. El primer manual impreso de la Cofradía del Rosario, que explicaba cómo rezarlo, fue publicado en Colonia en 1476. Sus obras teológicas, cartas y textos piadosos fueron publicados por primera vez en Estocolmo, en 1498.
Fuentes:
-"Vida de los Santos para todos los días del año". AB. L. JAUD, Tours, 1950.
-"Sacro Diario Dominicano". FR. FRANCISCO VIDAL. O.P. Valencia, 1747.
A 8 de septiembre además se celebra a
San Sergio I, papa. 
La Traslación de San Adrián, mártir.
Nuestra Señora de la Caridad.

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