Revista Psicología

El atardecer de la vida

Por Yanquiel Barrios @her_barrios
El atardecer de la vida

"El atardecer de la vida debe también tener su propio significado, y no puede ser sólo un miserable apéndice a la mañana de la vida"
Carl G. Jung

El envejecimiento es un proceso natural, gradual, progresivo e irreversible que experimentamos todas las personas. Durante este ocurren importantes cambios desde lo biológico, que tienen una clara repercusión en lo psicológico y lo social.
Con el paso de los años el cuerpo refleja los largos caminos recorridos, el cerebro disminuye su peso y las neuronas sus sinapsis, la piel exhibe nuevos adornos y una auténtica singularidad se hace muy presente.
Durante la vejez, se hace patente cierta lentificación y disminución de la capacidad de diversos procesos cognitivos como la atención, la memoria o el lenguaje. En el plano emocional, pueden aparecer vivencias negativas que lleven a la depresión o la frustración, aunque las mismas suelen estar más relacionadas con factores sociales y psicológicos, es decir, con la forma en que es vivido por la persona, dentro de sus redes sociales.

En la esfera social vemos cambios importantes en cuanto a los roles desempeñados. Es así que se dan eventos vitales de gran carga emocional como la jubilación, la abuelidad y los duelos por la pérdida de personas queridas. La vivencia y significación de estos hechos por la persona mayor tiene un fuerte condicionamiento social. En estos procesos pueden aparecer muchos prejuicios y estereotipos sobre la vejez, que muchas veces limitan y segregan a nuestras personas mayores.
Es debido a estas diversas influencias que se hace necesario pensarnos qué forma de envejecer estamos reforzando desde nuestra cotidianidad.
El envejecimiento exitoso podría pensarse como la capacidad del individuo de lograr adaptarse de manera activa a la sociedad y a los cambios que ocurren durante el proceso, viviéndolo como una auténtica etapa de desarrollo. En este se aprecian vivencias positivas de optimismo, alegría, autonomía y buena autoestima, así como una reducción de enfermedades y malestares físicos.

Algunas formas de contribuir al envejecimiento exitoso de las personas mayores podrían ser:

  • Permitirles participar en las tareas que deseen y puedan llevar a cabo. Querer cuidarlos no es excusa para excluirlos.
  • Ayudarles y animarles a aprender nuevas habilidades y conocimientos, por ejemplo, ¿por qué no enseñarles a usar las nuevas tecnologías?
  • Permitirles que nos trasmitan sus saberes y valores. ¡Pueden enseñarnos mucho!
  • Animarles y crear espacios para hacer ejercicios con coetáneos o en familia. Además de ser una forma de intercambiar es excelente para la salud física y mental.
  • Fomentar el diálogo y la escucha activa, los cuales ayudan a establecer una elaboración positiva de los cambios vividos.
  • Evitar estereotipos y prejuicios limitantes. Todos somos personas con ideas, sentimientos y deseos, no importa la edad, y reconocerlo permite el respeto y el desarrollo.

La nuestra, es una sociedad cada vez más envejecida. Nuestras personas mayores son un recordatorio importante de dónde venimos y hacia dónde vamos.

Desde nuestras acciones cotidianas podemos y debemos contribuir a que el envejecimiento de nuestros mayores sea exitoso. Es necesario como sociedad fomentar y potenciar la calidad de vida de todos y todas, para poder disfrutar tanto el atardecer como la mañana.

Fuentes consultadas
López Navas, A., & Ortigosa, J. M. (2014). Teorías sobre el envejecimiento. En T. O. (coord.), Temas de Psicogerontología. La Habana: Editorial UH, Editorial Félix Varela.


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