Revista Cultura y Ocio

Jesús Antonio Pulpón, desmontando bulos

Publicado el 05 febrero 2024 por Elcabrero @JoseELCABRERO

Hoy, Manuel Martín Martín, recuerda, en Expoflamenco, a Jesús Antonio Pulpón, uno de nuestros más grandes amigos, y me apetece mucho retomar este blog hablando de él.

Como dice Martín Martín en su artículo, Pulpón fue representante, manager y productor de la práctica totalidad de los flamencos, hasta principios de los noventa.

En 1980, el afán de los nuevos alcaldes democráticos por dotar a sus pueblos de un festival flamenco, la proliferación de nuevas peñas flamencas, la asistencia masiva del público a los festivales y la labor de difusión y crítica de los medios fueron tales, que todas las zonas de Andalucía acabaron sembradas de festivales, como una inmensa sementera que daría frutos según el terreno.

Y todo eso lo gestionó Pulpón, con inteligencia, mesura y una capacidad enorme de trabajo. Sabía que los Festivales sólo sobrevivirían si los cachés no subían excesivamente. Antes de publicar su listado anual de artistas, negociaba con todos ellos y conseguía subidas de caché razonables. El precio dependía de la capacidad de convocatoria del artista. Aunque no siempre: Cabrero es quien más público convocaba, pero nunca exigió el caché más alto, quería que se mantuviera por debajo del que más cobrara.

Jesús Antonio Pulpón, desmontando bulos

Siempre fue transparente. Por los servicios que prestaba cobraba un diez por ciento y, si algún concierto generaba gastos inesperados, los asumía él. Sabía que, sólo si los festivales se consolidaban, se crearían infraestructuras en los pueblos. Cuando le llevaba quejas de José por falta de camerinos, por un mal sonido, por una barra cercana, me respondía invariablemente: él ha triunfado, eso es lo que importa; todo eso va a mejorar en los próximos años y hay que resistir.

Pulpón era inteligente, generoso, tolerante y resuelto. Tenía carisma y mucho sentido del humor. Muy buen negociador. Era difícil no llegar a algún acuerdo con él.

Desmontando bulos

Hasta finales de los ochenta pasé muchas mañanas en su oficina, una o dos veces por semana desde primavera, y fui testigo de cómo se cerraban, por teléfono, los carteles de festivales. Yo me sentaba frente a él y forzosamente me enteraba de todo pero él insistía siempre en que no me moviera. Las peñas o los ayuntamientos daban nombres; Pulpón verificaba disponibilidad y cerraban. Si alguno de los solicitados no tenía la fecha libre, Mari Valle, su eficiente y encantadora secretaria, le iba señalando los disponibles, sin discriminación.

He leído, en más de una ocasión, que Pulpón decidía quien cantaba o no; que o estabas con él o contra él, que el que se moviera no salía en la foto… No sé si, con razón o no, puso a alguien en su lista negra pero sé que, si figurabas en el listado de Pulpón, te pedían y estabas libre, entrabas en el festival. Si algún artista trabajaba menos que otros se debía a las preferencias de los organizadores.

La primera figura en dejar la oficina de Pulpón fue José, El Cabrero. Decidimos que llevaría yo la exclusiva nacional e internacional y podría contratar con otras agencias libremente. Y así lo hice y nos fue bien. Sobre todo porque, además, Pulpón nos seguía dando los mismos conciertos que «antes de movernos» y mis visitas frecuentes a la oficina eran obligadas pero siempre un placer.


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