Revista Cine

Llegamos a las 200000. ser o no ser

Publicado el 16 enero 2015 por Ganarseunacre @ganarseunacre

SER O NO SER (To be or not to be, 1942)

Por Juan Carlos Vinuesa
LLEGAMOS A LAS 200000. SER O NO SER
FICHA TÉCNICA:Título original: To Be or Not to Be Año: 1942Duración: 99 min.País: Estados UnidosDirector:Ernst LubitschGuión: Edwin Justus Mayer basado en la historia de Melchior LengyelMúsica: Werner R. HeymannFotografía: Rudolph Maté (B&W)Reparto:Carole Lombard, Jack Benny, Robert Stack, Stanley Ridges, Felix Bressart, Lionel Atwill, Sig Ruman, Tom Dugan, Charles Halton, George LynnProductora: Romaine Film / Alexander Korda
Para Ramón, en este día de celebración y amistad.
Durante  la  Segunda  Guerra Mundial dos grandes creadores de comedias hacen personales sátiras sobre el nazismo, en general, y Adolph Hitler, en concreto. Antes de que Estados Unidos participe en la contienda, Charles Chaplin escribe, produce, dirige y protagoniza “El gran dictador” (The Great Dictator, 1940) con un claro carácter pacifista.
Buena parte de la gracia reside en que Chaplin hace un doble papel. Por un lado es Charlot, su famoso personaje de vagabundo en su última aparición, y por otro el mismísimo Hitler, dada la similitud de sus bigotes. Dentro del habitual juego de equívocos de la comedia,  el  vagabundo  termina suplantando al dictador y, en su primera y última intervención hablada en cine, hace un pacifista discurso final que con los años pierde su razón de ser. A pesar de la excesiva simplicidad de su sátira, es prohibida en media Europa, pero tiene gran éxito en los países donde se estrena y supone la cima de la carrera de su autor.

Dos años después, una vez que los norteamericanos han entrado en la guerra tras el ataque japonés a la base de Pearl Harbour, Ernst Lubitsch rueda Ser o no ser, una mucho más lúcida, audaz y divertida sátira del nazismo y Hitler, pero cae en el mayor de los vacíos y deben pasar varias décadas antes de ocupar el lugar de honor que le corresponde dentro de la comedia.
Tanto el público como la crítica se ponen de acuerdo en que no es el momento oportuno para bromear sobre el racionamiento, la resistencia, la guerra, los campos de concentración y el nazismo. Por si fuera poca la hostilidad que despierta, Carole Lombard muere poco después de su estreno en un accidente de aviación, durante un viaje de propaganda a favor del esfuerzo bélico. Sólo  cuando  se  reestrena veinticinco años después tanto el público como la crítica pueden verla con otros ojos y considerarla una de las grandes obras de su autor.

Producida  por  el  húngaro Alexander Korda en su exilio en Hollywood durante los años de guerra, es una de las pocas películas de Lubitsch que no está basada en una comedia o una novela de un oscuro escritor centroeuropeo, sino que se basa en una idea original suya y cuenta con un extraordinario guión de Edwin Justus Mayer.LLEGAMOS A LAS 200000. SER O NO SER
La acción se sitúa en Varsovia, en agosto de 1939, unos días antes de que los alemanes invadan Polonia Una compañía teatral ensaya un drama realista sobre la Alemania nazi titulado Gestapo, pero las autoridades locales deciden prohibirlo, para que Hitler no se moleste, y Deben continuar con sus representaciones de Hamlet. A partir de este momento se desarrolla una compleja trama, donde interviene el matrimonio de grandes actores María y Joseph Tura, un atractivo piloto de bombardero del batallón polaco de la RAF y un espía llamado profesor Silestsky. Lubitsch muestra su gran habilidad, su especial «toque», consiguiendo que la situación dé un nuevo giro sobre sí misma cuando parecía agotarse para alcanzar alturas aún mayores.

Hijo de un sastre judío de Berlín, desde niño Ernst Lubitsch (1892-1947) se interesa por el teatro. Llega a ser un famoso actor de teatro y cine en Europa central, debuta como director de cine en 1914 y sus películas más famosas de esta etapa son Sumurun (1920), “Ana Bolena” (Ann Boleyn, 1920), “El gato montes” (Die Bergkatze, 1921) y “La mujer del faraón” (Das Weib der Pharao, 1922).LLEGAMOS A LAS 200000. SER O NO SER
Estos sucesivos triunfos le llevan a Hollywood,  contratado  por  Mary Pickford para que la dirija en “Rosita, la cantante  callejera” (Rosita,  1923). Obtiene un gran éxito con Los peligros del flirt (The Marriage Circle, 1924), una comedia ambientada en Viena donde ya aparece desarrollado el denominado «toque Lubitsch», que le hace famoso. En la misma línea, y siempre sobre obras de autores europeos, hace “Las frivolidades de una dama” (Forbidden Paradise, 1924), “Divorciémonos” (Kiss Me Again, 1925) y “El abanico de lady Windermere” (Lady Windermere’s Fan, 1925). LLEGAMOS A LAS 200000. SER O NO SER
La llegada del sonoro le lleva a una sucesión de operetas vienesas, El desfile del amor (The Love Parade, 1929), Montecarlo (1930), “El teniente seductor” (The  Smiling  Lieutenant, 1931), “Una hora contigo” (One Hour with You, 1932) y “La viuda alegre” (The Merry Widow, 1934). Lo mejor de su obra está integrado por las comedias que rueda entre 1932 y 1943, a través de los títulos “Un ladrón en la alcoba” (Trouble in Paradise, 1932), “Una mujer para dos” (Design for Living, 1933), Ángel (1937), “La octava mujer de Barbazul” (Bluebeard’s Eight Wife, 1938),  Ninotchka (1939), “El bazar de las sorpresas” (The Shop Around the Corner, 1940) y “El diablo dijo ¡no!” (Heaven Can Wait, 1943).
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