Revista América Latina

“Me gustaria conocer a los amigos de mi padre gracias. Olivia Tapia Hernandez.”..

Publicado el 16 enero 2014 por Adriana Goni Godoy @antropomemoria

Rogelio Tapia de la puente

 

“Su profesión de Ingeniero Forestal le hizo estar en contacto con quienes laboran en ese sector, usualmente de estrecha condición económica, lo que constituyó para él una permanente preocupación por la falta de un acceso mas igualitario en las oportunidades..” escribe su padre, el médico Miguel Tapia de la Maza, en carta al obispo de Valdivia Monseñor Alejandro Jiménez, luego de la muerte de Rogelio.

Rogelio nace el 12 de marzo de 1953 en Santiago; es el menor de siete hermanos y su infancia transcurre rodeado de dedicación y de afecto. Sensible, bondadoso, muy amigo de su padre, desde niño lo ayuda en sus trabajos manuales y comparte con el su gran amor por la naturaleza, por las plantas y animales. Se le recuerda generoso, ayudando permanentemente a sus amigos más necesitados. Recuerdan sus padres: “Fue un ser de condiciones humanas y morales extraordinarias. Recibimos de él una entrega de cariño sin límites como hijo, hermano, esposo y padres…”.

Sus estudios universitarios lo llevan a Valdivia en 1973 a estudiar Ingeniería Forestal en la Universidad Austral. Allí participa activamente en el MUI (*) y al momento del golpe es llamado a presentarse por los militares quienes lo detienen e incomunican durante algunos días. No ocurre lo mismo con otros estudiantes de la Universidad Austral, camaradas y amigos. Con dolor se entera del fusilamiento de Fernando Krauss, Rene Barrientos y otros. No acepta la derrota y asume sus convicciones con más fuerza que nunca.

Sobre esa época Rogelio escribe:

¡Cómo poner en palabras, cómo explicar sentimientos y vivencias? Otros pueden, yo lo intento. Decir por ejemplo ¿dónde están mis amigos más cercanos? Cercanos en sus esperanzas, ¿Dónde está mi fuerza de esos años de derrota?

Derrota que se transformó en lucha, en esperanza. Derrota que no admitía ni permitía admitir. Derrota que continúa transformándose. ¿Acaso mi mejor expresión está en la defensa? ¿Cómo escribir esos años, cómo escribir esos años? ¿Cómo entender esos años? ¿Dónde está la fuerza?

Militante de la Resistencia y del MIR “en el trabajo forestal se empapó de las condiciones de explotación en las empresas forestales, de la potencialidad de la organización y lucha de los obreros, de los campesinos mapuches, temporeros en esas faenas… Era una raíz anclada en el sur…” escribe un compañero preso político de Concepción.

En 1981 contrae matrimonio con Elisa del Carmen Hernández a quién conocía desde 1973 cuando ambos eran estudiantes de la Universidad Austral. “Rogelio era un hombre tranquilo, amable, cariñoso –recuerda Elisa– alto, delgado, usaba lentes… Amaba la naturaleza, el aire, el sol, el frío, la lluvia, la montaña. Pero por sobre todo amaba al hombre, al trabajador, al luchador; amaba la Justicia y la defendió hasta con la última gota de su sangre… Luego del golpe militar yo no pude continuar mis estudios pero me quedé en Valdivia trabajando para mantener a mi hijo Fernando. Por ese entonces me encuentro con Rogelio ¡Cuánto bien me hace su amistad! Era de una bondad y solidaridad tremenda, un hombre excelente con una capacidad de amar que no tiene límites ni comparación…” continúa recordando Elisa.

Años difíciles, en Valdivia los amigos parten, son desterrados, encarcelados. Años en los que Rogelio escribe:

Hoy supe que habían vuelto tú y tu compañera con un hijo que aún no nace y que ya ha estado preso (otro lo dijo antes que yo) Tal vez años atrás ni siquiera lo hubiese sabido o tal vez no hubiesen, vuelto…

Con Elisa y Fernando forman su hogar en Paillaco, pequeño pueblo cercano a Valdivia de donde es originaria Elisa. En 1981 nace Olivia Elisa y en 1984 la pequeña Isabel Carolina que sólo tiene dos meses cuando su padre muere. Vivían en Valdivia desde algún tiempo.

Ese 23 de agosto, Rogelio sale de su hogar a las 16 horas y no vuelve. Elisa se entera de su asesinato al día siguiente. Más tarde escribiría:

“Todo el amor que nos dejaste hemos de trocarlo en lucha; somos la prolongación de tus sueños no acabados, de la nobleza de tu espíritu, de tu valentía sin límites; tu amor es hoy bandera y tu luz antorcha viva de libertad…


(*) Movimiento Universitario de Izquierda.

 

5 comentarios

  1. Comentario por OLIVIA TAPIA on mayo 11, 2009 3:00 am

    Me gustaria conocer a los amigos de mi padre
    gracias.
    Olivia Tapia Hernandez.


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