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TOKIO BLUES (NORWEGIAN WOOD) de Haruki Murakami

Publicado el 02 octubre 2011 por Marianleemaslibros

TOKIO BLUES (NORWEGIAN WOOD) de Haruki Murakami

Un avión acaba de aterrizar en el aeropuerto de Hamburgo (Alemania) y una melodía suena  por los altavoces. Es "Norwergian Wood", de Los Beatles. Como cada vez que la escucha, Toru Watanabe con 37 años en la actualidad, retrocede al pasado. Siempre le conmueve, le turba escucharla, pero esta vez, el impacto es más grande, más violento.
 

-- "¿Está usted bien?", le pregunta la azafata.
-- "Si, gracias. De pronto me he sentido triste, es sólo eso".
Incluso, ahora, casi 20 años después, le vienen a la memoria tantos recuerdos..., algunos tan nítidos como irrelevantes, los detalles de aquel prado, el olor de la hierba, el viento gélido, un perro ladrando. Sin embargo cuando intenta evocar el rostro de Naoko, lo primero que le viene a la cabeza es su perfil, tal vez porque solían andar largos recorridos uno al lado del otro. Ella le habla de un pozo profundo y peligroso, donde puedes caer sin darte a penas cuenta, pero que nadie sabe con certeza donde se encuentra.
 

-- "Watanabe ¿me quieres?"
-- "Claro".
-- "¿Puedo pedirte dos favores?"
-- "Incluso tres".
-- "El primero es que agradezco que vengas a verme. 

-- "Volveré a venir ¿y el otro? 
-- Que te acuerdes de mi ¿te acordarás siempre de que existo? y de que he estado a tu lado?".
-- "Me acordare siempre".
"Este pensamiento me llena de una tristeza insoportable. Porque Naoko jamás me amó".
Lo cierto es que su memoria se ha ido alejando de su imagen, solo tiene recuerdos incompletos que palidecen más y más con el tiempo, y como él es de esos que no acaban de comprender las cosas hasta que las pone por escrito, decide comenzar a escribir sobre ella, sobre el tiempo perdido, las personas que han muerto, las que le han abandonado, los sentimientos que jamás volverán.
Es a finales de los años sesenta, en el instituto, cuando su vida está regida por un trío mágico, absorbente, que le envuelve y no como mero espectador: Kizuki su mejor amigo, Naoko (su novia) y él. Tres amigos inseparables, que están en esa edad tan complicada, los 17 años, en plena adolescencia. Juntos pasan momentos maravillosos e inolvidables, se comprenden, se complementan, se ayudan. Hasta que tiene lugar un suceso trágico, que les marcará a cada cual por distintos motivos y circunstancias y que guiará sus destinos también por diferentes caminos.
Watanabe, nuestro protagonista, tiene el don o la desgracia, de atraer hacia sí y rodearse, de mujeres con personalidades cautivadoras, arrolladoras, al mismo tiempo que complicadas, con un pasado salpicado de pérdidas y un presente nada fácil, todas ya comprometidas, con la mente y el corazón ocupado.
Los personajes femeninos de la historia:

  •  Naoko, enigmática e inestable emocionalmente, que va ocupando poco a poco todos los rincones de su mente. Mujer a la que siempre deseó, pero que nunca consiguió, o sólo a medias, que lleva arrastrando problemas psicológicos, que le impiden vivir por completo su sexualidad y sus relaciones de pareja.
  • Midori, compañera de universidad, que pronto se convierte en su mejor amiga, de personalidad totalmente opuesta a la de Naoko, activa, resuelta, sociable, obsesionada con el sexo en todas sus vertientes, con un novio que no la comprende y que le impide sentirse realizada, que le corta las alas, por chapado a la antigua.   
  •  Hatsumi, novia formal de Nagasawa, un amigo de la residencia, que nunca supo valorarla. Con aspecto anodino, pero agradable e inteligente, sufridora constante, por intuir que él se acostaba con otras chicas y no reprocharle nunca nada.
  •  Reiko, una mujer madura, profesora de música, que comparte habitación con Naoko en el psiquiátrico, en busca de su identidad sexual, donde también intenta recuperarse de sus pérdidas, la ruptura de su matrimonio y su carrera musical frustrada. Ambas se hacen inseparables, se aconsejan, se cuidan. Siempre que Watanabe va a visitarlas, (y lo digo en plural, porque él acaba cogiéndole mucho cariño), toca la guitarra para ellos, siempre "Norwegian wood", la preferida de Naoko.


Los personajes masculinos importantes, además de Kizuki:

  • "Tropa de asalto": compañero peculiar de habitación, en la residencia donde vive Watanabe. Es tartamudo, estudia cartografía porque le gustan los mapas, hace gimnasia por las mañanas dando saltos al ritmo de la radio, despertando a Watanabe y tiene verdadera obsesión por la limpieza y el orden.
  • Nagasawa: otro amigo de la residencia y compañero de juergas. Un personaje extraño y carismático, con el que comparte sus hábitos de lectura y sus salidas nocturnas desenfrenadas. Con madera de líder y un cierto aura de poder, congeniaron desde el principio, pero Watanabe nunca llegó a fiarse de él.

Destripando el título y la canción "Norwegian Wood":
"El título original del libro en japonés es "Noruwei no Mori", que es la forma habitual de traducir el título de la canción "Norwegian Wood (This Bird Has Flown)" de The Beatles, compuesta por John Lennon y Paul McCartney, canción que marcó diferencias, no sólo en la carrera de este grupo musical, sino en la misma evolución del rock y la música pop en general, siendo probablemente el corte más evidente entre Los Beatles del principio y los de la mitad de su historia, alejándose del rock tradicional y convirtiéndose en la primera banda occidental de rock en utilizar la cítara (instrumento de cuerdas indio). La palabra japonesa "mori" sería equivalente en español a "bosque", no a "madera", aunque la letra de la canción indudablemente se refiere a lo último. "Norwegian Wood" (madera noruega) se refiere al pino barato con que generalmente están construidas las casas de la clase media británica" (Wikipedia) .  
La letra también acompaña al argumento de la novela: "narra un encuentro entre un chico y una mujer innombrada. Beben vino en la habitación de ella y hablan en la noche. A las 2 de la mañana la chica dice que "es hora de ir a la cama" y el protagonista "gatea para dormir en la tina" (es decir, tiene que dormir en el baño). El último verso de la canción, dice que el cantante encendió un fuego, lo cual puede significar que quemó el piso de madera de pino barato, como venganza por que la chica lo dejó solo" (Wikipedia).
Esta balada es aludida con frecuencia en las páginas del libro, por ser la preferida de Naoko, cuando él va a visitarla al centro donde intenta recuperarse de sus problemas mentales y es interpretada a la guitarra por Reiko, su compañera de habitación. ¿No os pasa a menudo que asociais una canción a una determinada persona, o a un determinado momento especial de vuestra vida? Pues eso le sucede a Toru Watanabe: es empezar a escucharla y quedar atrapado de forma inevitable en ese pasado, con tintes tan felices como trágicos.
Mi conclusión final:

 
Los que me seguís habitualmente ya sabéis que adoro a Murakami, pero por las críticas y reseñas que he visto, creo que llevo leído sin duda, lo mejorcito que ha escrito hasta ahora este autor: "Kafka en la orilla" y "1Q84" (sin contar "De que hablo cuando hablo de correr", que es su biografía y que me sirvió para conocerle mejor). Y el libro que hoy me ocupa, no se queda para nada corto. Si tuviera que elegir entre los tres, no sabría por cual decantarme. Tengo la sensación, de que los que me restan por leer, no me van a llenar tanto. Pero igual me equivoco, ya os lo iré contando...
Como curiosidad diré, que me ha sorprendido bastante, no encontrar ni un ápice de fantasía a lo largo del relato, cosa extraña, por ser un rasgo característico en sus escritos, esa manera tan suya de mezclar ficción con realidad. Aquí todo es real...,  como la vida misma.
En una entrevista sobre Tokio Blues, Murakami afirma: "No tengo interés en escribir novelas largas con estilo realista, pero decidí que, aunque sólo fuera una vez, iba a escribir una novela de estas características. Tokio blues fue un simple experimento. Personalmente, a mí me gusta esa novela, pero no he vuelto a leerla desde hace casi 20 años. De momento, no tengo ninguna intención de volver a escribir algo parecido. No tengo interés en el pasado. Ya no puedo sentir interés en el llamado estilo realista porque, si escribo una novela así, acabo aburriéndome", aclara.
En resumidas cuentas, me ha vuelto a sentir hechizada, con sus personajes, a cual más interesante y atractivo, con esa nostalgia irradiada desde la primera hasta la última página, con su peculiar forma de aflorar sentimientos y temas, como el amor no correspondido, la amistad, la sexualidad, la soledad, la pérdida de seres queridos, con ese toque de inconformismo que se respira y que es el telón de fondo de la obra, una época de revueltas y protestas estudiantiles, contra el sistema establecido en Japón.
Este best seller publicado en 1984 (2005 en España) , parece que tuvo muy buena acogida entre los jóvenes japoneses, convirtiéndole en un ídolo de masas, algo que según he podido leer, no le hizo demasiada gracia a Murakami (que prefiere pasar desapercibido), al menos en esos momentos.
La película basada en esta novela, dirigida por el franco-vietnamita Tran Anh Hung, protagonizada por Rinko Kikuchi en el papel de Naoko, (conocida por sus actuaciones en Babel y Mapa de los sonidos de Tokio), Kenichi Matsuyama (Watanabe), Kiko Mizuhara (Midori), vio la luz en 2010.
Y aquí varios vídeos: 

La canción original de los Beatles:



El Trailer oficial de la película:

Y una secuencia de la película, con Reiko tocando Norwegian Wood en la guitarra :




TOKIO BLUES (NORWEGIAN WOOD) de Haruki Murakami
TOKIO BLUES (NORWEGIAN WOOD) de Haruki Murakami

El trío del que ya he hablado, es el eje inicial de la historia, donde la voz cantante la tiene Kizuki (íntimo y único amigo de Watanabe). Kizuki y Naoko ya se conocían desde siempre, habían crecido juntos, salían casi desde su nacimiento. Al principio, organizaban citas dobles, con alguna amiga de Naoko, pero al final descubrieron que en cuanto entraba una cuarta persona, todo rechinaba. Kizuki asumía el papel de anfitrión talentoso y en cuanto que se quedaban sólos, Naoko y Watanabe no sabían de que hablar, no tenían nada que decirse. Pero ésta maravillosa existencia para los tres, se rompe repentinamente ante el inesperado e incomprensible suicidio de Kizuki, el día de su cumpleaños (cumplía 17 años).
Es inevitable que el suicidio de Kizuki tenga consecuencias nefastas a posteriori para los otros dos miembros del trío: hasta que terminó el instituto, Watanabe fue incapaz de encontrar su espacio en el mundo, descubrió que la muerte no existe en contraposición a la vida, sino como parte de ella. Con 18 años quedó atrapado en un círculo donde todo giraba en torno a la muerte. Y para Naoko, que ya había sufrido el suicidio de su hermana mayor, curiosamente también con 17 años, fue la gota que colmó el vaso para empeorar los problemas psicológicos que ya venía arrastrando de atrás, marcándola para siempre.
Cuando ambos separan sus caminos, no podían imaginar que un año después, el destino les iba a volver a juntar, por casualidades de la vida, en Tokio, donde él estaba estudiando Teatro en la universidad.
Desde su reencuentro, hacen largas caminatas juntos, él siempre por detrás de ella, siempre sin un rumbo determinado. Ella le cuenta las cosas de su pasado que él ignora y sus problemas con el lenguaje, de no poder elegir las palabras adecuadas para explicar y describir sus sentimientos.
El día del vigésimo cumpleaños de Naoko, después de estar hablando ella sola durante más de cuatro horas y de llorar de forma desesperada sobre los hombros de Watanabe, terminan consumando ese amor que ya ambos sentían. Ella le confiesa que era virgen, que nunca se acostó con Kizuki. Y cuando él, extrañado, quiere saber los motivos, ella sólo volvió a llorar en silencio, sin contestarle.
Después, ella desaparece, así sin más, sin decirle nada.
Tras un tiempo sin noticias, recibe una carta contándole que ha dejado sus estudios, que no está bien y que le han recomendado que ingrese en un sanatorio en las montañas de Kioto, una institución psiquiátrica tranquila, en el campo, para aprender a reconocer y aceptar sus "deformaciones"  
Entonces Watanabe conoce a Midori, una chica muy llamativa, que estudia con él en la universidad y que tiene novio. Pasan mucho tiempo juntos y se convierten en íntimos amigos, llegando a depender totalmente el uno de el otro, enamorándose casi sin darse cuenta.
Entre medias, visita varias veces a Naoko en el sanatorio. Parece que está algo mejor. Su compañera de habitación Reiko, una mujer madura marcada también por los devaneos de la vida, en busca de su identidad sexual, la cuida, la aconseja. Cada vez que va a verlas (y lo digo en plural, porque Watanabe acaba cogiéndole mucho cariño), toca la guitarra para ellos y siempre, siempre toca "Norwegian Wood"
Debatiéndose entre sus dos amores, le escribe una carta a Reiko pidiéndole consejo a propósito de sus sentimientos incompatibles hacia ambas. No quiere hacerle daño a Naoko, pero viendo su evolución, es muy probable que nunca vaya a reponerse. Pero tampoco quiere perder a Midori. Reiko le aconseja no dejar pasar el tren de la felicidad, e intentarlo con Midori.
Al cabo de unos días, una carta de Reiko le comunica el final: Naoko se ahorcado en las profundidades de un bosque, tan oscuro como su mente. Watanabe deambula desesperado sin rumbo, viajando por la costa del mar de Japón durante un mes entero, sin poder asimilarlo, mientras Midori se pregunta donde está y que le habrá pasado. Cuando regresa a Tokio, pasa varios días encerrado en su habitación, con la memoria ligada a los muertos, en lugar de a los vivos. Hasta que recibe la visita decisiva de Reiko, que ha decidido reintegrarse a la sociedad, supuestamente curada ya.
Ella le cuenta como fue ese final:
"Aunque había experimentado una ligera mejoría, los médicos habían decidido ingresarla en un hospital de Osaka, para recibir una terapia intensiva:
-- En el hospital intentaré curarme de una vez por todas.
-- Será lo mejor", repuse.
-- Me gustaría vivir contigo.
-- Me parece bien, pero ¿y Watanabe?
-- Con él tengo que arreglar las cosas.
Naoko lo tenía todo cuidadosamente planeado desde un principio. Tal vez por eso parecía tan animada, tan sonriente. Había tomado una decisión y se sentía aliviada. Recogimos algunas cosas más del cuarto, las metimos en un bidón del jardín y las quemamos. Incluso tus cartas.    
A mi me extrañó.
-- Quiero deshacerme de todo mi pasado y empezar una nueva vida.
Creí en sus palabras. Cenamos, abrí una botella de buen vino y yo toqué a la guitarra canciones de los Beatles, como siempre: Norwegian Wood, Michelle, sus melodías favoritas. De repente empezó a hablar de ti. De la relación sexual que tuvisteis aquella noche, lo maravilloso que había sido.
-- Cuando me penetró me dolió muchísimo, era la primera vez. Sentí como se me enfriaba todo el cuerpo. Pero él se dio cuenta de que me dolía y se quedó dentro sin moverse y me abrazó, me besó el pelo, el cuello, los pechos, durante mucho tiempo. Poco a poco mi cuerpo fue recobrando el calor. Él empezó a moverse despacio y... fue tan maravilloso que pensé que me estallaría la cabeza. Tanto que pensé que ojala pudiera quedarme toda la vida así, entre sus brazos, haciéndolo.
-- Si fue tan fantástico, podrías haberte quedado con él y hacerlo todos los días, comenté.
-- Era imposible, Reiko. Yo lo sabía. Aquello se fue igual que vino. Jamás volvería. Es algo que ocurre por casualidad una vez en la vida. No lo había sentido nunca antes, ni volvería a sentirlo después. Jamás he vuelto a tener ganas de hacerlo; jamás he vuelto a sentirme húmeda.  
Por supuesto quise explicárselo a Naoko. Le dije que estas cosas suelen ocurrirles a las chicas jóvenes, que no tenía de que preocuparse.
-- No es eso, repuso ella. No estoy preocupada, Reiko. Lo único que quiero es que nadie vuelva a penetrarme. No quiero que nadie vuelva a violentarme jamás.
Luego empezó a llorar en silencio. Cuando se tranquilizó, se durmió enseguida. O tal vez fingió quedarse dormida. Cuando me desperté a las seis de la mañana, ella ya no estaba. Encima de la mesa encontré una nota: dadle toda mi ropa a Reiko."
Después los dos celebran el funeral de Naoko, cantando y tocando cincuenta canciones (y una más de propina) en su honor, para acabar acostándose juntos. Esta experiencia consigue que Watanabe vea la luz y logre disipar todas sus dudas respecto a Midori: ella es de carne y hueso, está viva y se aman...
Frases y párrafos que quiero recordar:
"La sombra de la muerte va invadiendo despacio, muy despacio, el territorio de la vida y, antes de que te des cuenta, todo está oscuro y no se ve nada y la gente que te rodea piensa que estás más muerta que viva …"
"Las cartas no son más que un trozo de papel. Aunque se quemen, en el corazón siempre queda lo que tiene que quedar; por más que las guardes, lo que no tiene que quedar, desaparece".
"Lo que nos hace personas normales es saber que no somos normales".
"La muerte no existe en contraposición a la vida, sino como parte de ella".
"En una caja de galletas hay muchas clases distintas de galletas. Algunas te gustan y otras no. Al principio te comes las que te gustan y al final sólo quedan las que no te gustan. Pues yo cuando lo estoy pasando mal, siempre pienso: Tengo que acabar con esto cuando antes y ya vendrán tiempos mejores. Porque la vida es como una caja de galletas"
"Lo cierto es que ya no recuerdo el rostro de Naoko. Conservo un decorado sin personajes. Aunque, si me tomo el tiempo suficiente, puedo revivir su imagen. Sus manos pequeñas y frías, su pelo liso, tan bonito y agradable al tacto; los lóbulos de sus orejas, suaves y carnosos, y el lunar que tenía debajo; el elegante abrigo de piel de camello que solía llevar en invierno; su costumbre de mirar fijamente a los ojos cuando hacía una pregunta; el ligero temblor que, por una u otra razón, vibraba en su voz (como si estuviera hablando en lo alto de una colina barrida por un fuerte viento). Al sobreponer estas imágenes, su rostro emerge de repente. Primero se dibuja su perfil. Tal vez porque Naoko y yo solíamos andar el uno al lado del otro. Por eso el perfil es lo que primero emerge en mi recuerdo. Después ella se vuelve hacia mí, me sonríe, ladea la cabeza, me habla y me mira fijamente a los ojos".
"Pero, a fin de cuentas,¿quién puede decir lo que es mejor? No te reprimas por nadie y, cuando la felicidad llame a tu puerta, aprovecha la ocasión y sé feliz"
"Cuando murió Kizuki aprendí una cosa, la muerte no se opone a la vida, la muerte está incluida en nuestra vida. Es una realidad, mientras vivimos, vamos criando la muerte al mismo tiempo. Pero ésta, es sólo una parte de la verdad que debemos conocer. Pero el conocimiento de la verdad no alivia la tristeza que sentimos al perder a un ser querido. Lo único que puede hacerse es atravesar ese dolor esperando aprender algo de él"


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