La unidad no es un utopía: es un destino evidente hacia el cual todo está dispuesto. Ni siquiera es una creación: sería una recreación, una recomposición de algo que ya existió. No fuerza ni violenta ninguna situación; no exige presiones espirituales ni está condicionada por pasos previos de gran magnitud. No haría sino corregir una experiencia fracasada, recomponer una unidad perdida, rescatar una realidad que tuvo vigencia.
...
El Perú estuvo gobernado por un argentino, San Martín, un venezolano, Bolívar, un altoperuano, Santa Cruz, y un ecuatoriano, La Mar. Generales venezolanos gobernaron en cinco repúblicas: Bolívar y Urdaneta en Colombia, Flores en Ecuador, Sucre en Bolivia, Bolívar en Perú, Páez en Venezuela. Cuando Bolívar ejerció el mando supremo en varias repúblicas, ninguna de ellas lo consideró extranjero. Las juntas revolucionarias de un país determinado contaban a menudo entre sus miembros a ciudadanos de otros, y los gobiernos europeos de entonces recibían como legítimos representantes diplomáticos de determinada república a ciudadanos de otra cualquiera de ellas. ... En 1820, colombianos y chilenos eran ciudadanos de ambos países, donde podían ser candidatos para cualquier empleo público, salvo el de presidente de la república, que se reservaba para los ciudadanos nativos.
Hasta bien entrado el siglo XIX había una conciencia muy clara de que las divisiones políticas de nuestros países no tenían relevancia frente al conjunto.
Además de ser venezolanos, peruanos o argentinos, todos eran hombres de América.
Ottocar Rosarios, América Latina: 20 repúblicas, una nación, Buenos Aires, 1966