5 cosas que puedes hacer para lograr fluir con la vida

Por Kheldar @KheldarArainai
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Hoy rescato el tema que da nombre a mi blog: fluir con la vida. Es una de las preguntas que más recibo, y también de las menos sencillas de responder.

Esto del fluir a menudo se describe como un estado mental de concentración y acción en el que las personas experimentan una inmersión completa y una participación más eficiente en una actividad.

Por eso es que hay personas que le han dedicado su vida a describir este fenómeno y replicarlo.

Las cosas parecen suceder casi sin esfuerzo y el tiempo parece desaparecer mientras estamos en este nivel de conciencia. Los atletas a menudo se refieren a este estado mental en donde se fluye con la vida como “la zona”.

El lado poético del fluir con la vida (y su primo el realista)

Soy muy amigo de investigar la vida y obra de personas que me inspiran y me conmueven… Y resulta que tengo el ejemplo perfecto para esto del fluir con la vida:

“Todo se desvanece a mi alrededor, y las obras nacen como si estuvieran fuera del vacío”, dijo el artista Paul Klee. “Mi mano se ha convertido en el instrumento obediente de una voluntad remota”.

Lo que Paul describió en esa frase es un ejemplo perfecto de lo que el psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi llama el estado de flujo.

De hecho, tiene muchas frases más con las que podría salpicar este texto para ilustrarlo, porque encajan como hechas a medida… Veremos si cuelo alguna más. 😜

¿Qué eso eso del estado de flujo?

Si hay que describirlo de manera técnica y teórica, sería así:

El estado de flujo es la inmersión total en una tarea, haciendo gala de un nivel de concentración tal que suceden dos cosas mágicas:

  1. Por un lado se ajusta el rendimiento de la tarea al transcurso de la misma, y se gana una adaptabilidad inmediata y constante a la situación (algo que los japoneses llaman zanshin).
  2. Y por otro lado, una concentración tan profunda y completa que se pierde la pista de las sensaciones físicas de urgencia (paso del tiempo, hambre, cansancio, necesidad de aliviarse, etc.) y de los estímulos del entorno que son irrelevantes para lo que tenemos entre manos.

Dicho de otra forma: si alguna vez has visto a un auténtico gamer en acción, has presenciado el estado de flujo.

Y si tú has tenido tu época de vicio con juegos como WoW, LoL, StarCraft, Magic: The Gathering o D&D, por decir algunos ejemplos; también lo has experimentado en carne propia.

Pero, ¿por qué querría replicarlo nadie?

De acuerdo con nuestro amigo Csikszentmihalyi, ese estado es la clave para una experiencia óptima. Es, de hecho, la base de su propuesta para una psicología de la felicidad.

Y de acuerdo con otras investigaciones, este estado de paz y armonía con la vida genera una vida más larga. Al parecer, funcionar habitualmente de este modo te deja con mayor salud a nivel físico

Y no sólo eso, sino que es una excelente ayuda para perfeccionarse a nivel espiritual.

Sabiendo que es la base de la experiencia óptima, a todos nos gustaría saber fluir con la vida desde pequeños

Afortunadamente, el estado de flujo y la habilidad para fluir con la vida no son exclusivos de los top performers y expertos de alto rendimiento en sus distintas disciplinas, como los atletas y artistas de elite.

Si fuera algo tan restrictivo, ¡yo jamás habría creado un proyecto cuya idea central fuese precisamente fluir con la vida!

Puedes lograr ese estado durante tus actividades cotidianas. Sí, incluso si estás realizando aquellas que te parecen más ingratas y pesadas. De hecho, en sus obras el señor de nombre impronunciable en español a quien cariñosamente llamo “el chacho Migué” da ejemplos como trabajar, hacer ejercicio o participar en un pasatiempo.

Entonces, ¿qué se necesita exactamente para lograr un estado de flujo?

  1. Que tu grado de competencia esté equilibrado con las acciones y tareas que emprendes.

Según Csikszentmihalyi, es más probable entrar en estado de flujo cuando tu nivel de habilidad está perfectamente alineado con el desafío que presenta la actividad.

Para representarlo inventó y pulió un eje que llama “el canal de la experiencia óptima”, que te muestro en esta imagen:

Si entiendes de diseño web, diseño de software o diseño de juegos, esto no te será muy ajeno.

Y si sabes algo sobre dar clases, formaciones y entrenamientos, escribir textos persuasivos y cautivadores, planificar tareas y organizar equipos de trabajo, lo habrás tenido en cuenta más a menudo de lo que crees.

La experiencia óptima se logra con el equilibrio. ¡Ni calvos ni con tres pelucas!

Sí, ese es el mejor dicho popular que se me ocurre para ejemplificar esto.

Y para que se entienda mejor, añado esta otra imagen (adaptada de Jackson, S. A., Cziksentmihalyi, M.; (2002) Fluir en el deporte):

Idealmente, la mayoría de los expertos que mencionaba antes buscan provocarnos el estado de activación.

Somos nosotros los que nos tenemos que currar el trecho de trabajo que implica lograr la fluidez.

En otras palabras, adquirir práctica y experiencia en una actividad te dará más probabilidades de lograr fluir con la vida en el futuro.

Especialmente en esa actividad y otras semejantes o emparentadas de algún modo.

Mi propuesta es esta: a ver si consigues expandir tu zona de confort, que a estas alturas ya deberíamos llamar mejor “zona de poder”. Su descripción es flujo en estado puro, así que alégrate aunque te lo digan de forma peyorativa. - Es un sexy tweet. ¡Compártelo!          

Recuerda esto:

Un corredor puede fluir durante un maratón, igual que un jugador de ajedrez puede alcanzar ese estado durante un juego, da igual si es casual o competitivo.

Y para ello solamente necesitan sentirse preparados y decidir entrar en el juego por sí mismos. Ampliar su zona de poder.

Incido de nuevo: todo esto de fluir con la vida se basa en buscar el equilibrio.

Cualquier persona que tenga suficiente habilidad y costumbre como para realizar con soltura una cierta tarea es capaz de fluir con la vida en circunstancias de lo más curiosas.

¿Alguna vez has visto a alguien tejer ganchillo mientras conversa contigo y atiende a la tele que puso de fondo?

¿Y a alguien cambiando de idioma en medio de una conversación contigo para responder a su madre en otra lengua, sin pausa aparente?

Y tú, ¿eres capaz de cantar y conversar mientras conduces tu coche?

Pues ahí lo tienes: todas ellas son maneras de fluir con la vida.

  1. Trabajar para perfeccionar tus habilidades, pues te puede llevar a un estado de flujo.

Este es el motivo por el que te dicen tanto ese cuento de salir de la zona de confort. ¡No todo iban a ser burlas!

Buscar voluntariamente un desafío ligeramente por encima de nuestras capacidades y conocimientos actuales también puede provocarnos el grado de inmersión que lleva al estado de flujo.

Y eso nos viene genial, porque todo verdadero amante de su elemento (y aquí entendemos el elemento como “aquello que te sientes llamado a hacer sin que nadie te lo pida”) siempre está buscando profundizar, aprender cosas nuevas, replantearse las bases y reformular todo lo que sabe al respecto.

Aquí es donde cuelo otra cita de Paul Klee:

“La convicción de que la pintura es lo correcto para mí no hace sino crecer y fortalecerse. La escritura es la única otra cosa que todavía me atrae. Tal vez cuando me haga más mayor vuelva a escribir.”

Moverte dentro de tu elemento facilita que aprendas a fluir con la vida… Pero, ¿cómo podríamos empezar?

Para un bailarín, esto podría implicar intentar un movimiento nuevo para su repertorio, como siempre hace Jason DeRulo (que hasta se partió el cuello ensayando y ahí le tienes).

Para un diseñador gráfico, podría implicar asumir un proyecto que requiera utilizar un nuevo tipo de software… O incluso crear ese software si no encuentra nada que le sirva para su nuevo proyecto.

Enfócate en agregar nuevos desafíos regularmente, y procura que estén estrechamente relacionados con lo que tienes entre manos en este momento. No solo te volverás más hábil, sino que también encontrarás que el estado de flujo se vuelve mucho más fácil de lograr.

  1. Tener metas claras y no dejarse marear, pues hace más sencillo esto de fluir con la vida.

Habrás escuchado muchas veces esto de parte de los expertos en motivación:

Debes tener un propósito específico para poder centrarte en la tarea. - Es un sexy tweet. ¡Compártelo!          

Por propósito específico normalmente se entienden cosas como ganar un evento atlético, aprender a tocar sin fallos una pieza musical en particular o lograr un cierto nivel de producción y ventas.

Pero ojo, porque esto no quiere decir que solamente haya que participar en algo cuando tengas un objetivo que lograr. ¡Estaría bonito!

La motivación por logros es importante, aunque no es inagotable ni es la mejor fuente que hay.

Es entonces donde venimos algunos y hablamos del locus de control y del tema de la responsabilidad.

Esto del locus de control es como se llama en psicología al modo que tenemos los seres humanos de atribuir una causa y una responsabilidad por nuestro comportamiento.

Las categorías básicas ya las sabes: interno y externo. O si prefieres, intrínseco y extrínseco. Por eso te digo lo siguiente:

Si te dicen que la actividad que haces debe tener un propósito claramente perceptible para ti y para todo el que te vea haciéndola, rara vez tendrás motivación suficiente para hacer las cosas. - Es un sexy tweet. ¡Compártelo!          

Por eso prefiero hablarte del sentido que tiene hacer las cosas

Las personas que logran fluir con frecuencia suelen estar intrínsecamente motivadas para realizar ciertas acciones…

Y su secreto es este: le ven sentido personal a todo lo que hacen.

En otras palabras, pueden tener objetivos específicos en mente, pero también participan en estas acciones por su propio bien. Y ese es precisamente el sentido que le ven: bienestar y crecimiento.

Otras personas obran bajo el sentido del deber, por ejemplo… Aunque este es mucho más agotador.

Y, como bien sabrás, hay acciones cuyo propósito y sentido está en el mero hecho de realizarlas. Por eso se las conoce como autotélicas (contenedoras de su propio sentido).

  1. Evitar las interrupciones o aprender a bailar con ellas, ya que también es fluir con la vida.

Es importante dedicar toda tu concentración a la tarea o actividad con la que quieres fluir. - Es un sexy tweet. ¡Compártelo!          

Al decir esto acabo de provocar un orgasmo a todos los mentores y forofos de la productividad; pero puede que para ti no aplique tanto, o bien que directamente sea mentira. De hecho, para mí lo es.

Si tu mente funciona de manera lineal y sistemática, la multitarea y las distracciones interrumpirán tu estado de flujo.

En tal caso… Reserva un tiempo y un espacio que te permitan trabajar en un proyecto sin ser interrumpido o distraído. Apaga tu teléfono, televisor u otros dispositivos que puedan alejarte de la actividad con la que quieres fluir.

Pero las mentes sistemáticas no son las únicas del mundo

Y si eres como yo y tienes lo que se suele llamar una “mente de mono”, tienes que aprender a concentrarte a prueba de bombas, aunque a tu manera.

Para que te hagas idea de esta otra forma de ser y de funcionar, te cuento algo sobre mí

Este texto lo estoy puliendo en una casa antigua con paredes de ladrillo sencillas y sin insonorizar.

Estoy en una habitación con las puertas abiertas, y a menos de diez pasos de una sala de videojuegos en hora punta.

Tengo una manada entera de jugadores de Call of Duty gritándose instrucciones, celebrando jugadas y maldiciendo como marineros cuando les joden a ellos.

Y aquí sigo… Escribiendo. Y atento a lo que pasa con la familia de Diana, y a quienes entran a los dos negocios que hay en su casa. Y dando ideas a los jugadores para hacer partidas chistosas en multijugador local.

Y disfrutando de una tormenta tropical… Todo ello mientras hago que este texto sea la hostia.

En fin, creo que ya me captas.

  1. Y finalmente, es esencial centrarse en el proceso y no en el resultado.

Si bien es importante tener un objetivo, el flujo requiere disfrutar el viaje y no solo fijarse en el producto final.

No sirve con tener un resultado sin el proceso, igual que no sirve una experiencia sin su propósito.

Esto de centrarse en lo que tienes entre manos a medida que se desarrolla el día,¡ lo cuento de una manera bastante interesante en el texto sobre concentración extrema que mencioné hace un par de puntos.

Hay una manera de interrumpir las tareas y retomarlas sin perder ni información, ni concentración, ni eficacia en la ejecución. Requiere de bastante trabajo personal el lograr aplicarla, pero es simplemente deliciosa.

Te presento una técnica que llamo “checkpoints”, en honor a los videojuegos.

No es algo que sea invención mía, aunque sí soy muy adepto de su manejo.

Esta técnica obedece a las investigaciones más recientes sobre el tema de la concentración, que refieren que a partir de 21 minutos ya empezamos a esforzarnos por mantener la atención y la concentración en una tarea.

¿Te lo habían contado ya? Quizás sí, si ya te han conquistado con el Pomodoro…

Esto de los checkpoints es muy parecido a lo que hacemos en el colegio. Eso sí, en vez de dedicar una hora completa a una tarea, le dedicamos al menos 25 minutos a conciencia.

Cumplido ese plazo, nos permitimos descansar saltando a otra tarea más liviana que también requiera de nuestra atención, o a una más urgente.

Y además te muestro con mi propio ejemplo cómo aplicar los checkpoints. ¡Faltaría más!

En el punto anterior ya te he comentado las circunstancias en las que escribo esto.

Ahora te contaré que he tenido que salir de la habitación donde estoy para atender la sala de videojuegos un par de veces, para ir al baño otro par de veces, y una más para ayudar a recoger cosas por la lluvia.

A ello súmale las conversaciones que surgen con los familiares de Diana y los mensajes que estoy recibiendo de mi madre y mis amigos desde España.

Y no, ninguna de estas interrupciones me ha roto el ritmo de trabajo ni me ha cortado la creatividad. Es más, ¡este trajín me está inspirando para escribir esto!

Por esto mismo es por lo que han tomado tanta fama el mindfulness, el yoga y la meditación trascendental

También por eso te digo que lograr el flujo puede ser una experiencia placentera con beneficios añadidos.

Las tres disciplinas que acabo de mencionar se basan en maneras de aplicar la concentración de forma organizada, y al mismo tiempo flexible, sobre lo que sea que se te presenta en el momento.

En el taoísmo y en el budismo zen (los focos de origen de estas disciplinas que mencionaba) te dicen que te acostumbres a centrarte en el presente y honrar el proceso. Te animan a hacer solamente lo que es preciso, dejando que los resultados se ocupen de sí mismos.

En conclusión, que fluir con la vida no es ni una entelequia ni una paja mental

Aunque tampoco es algo que puedas conseguir de buenas a primeras, por supuesto.

Es algo que demuestras con acciones, y no hablando sobre conciencia pura o el engaño del ego.

Se ve en cómo te relacionas con tu familia cuando hay mierda bajo la alfombra, y en cómo tratas a las personas aunque hagan cosas que te ofenden. En tu modo de resolver discusiones con tus amigos.

Se nota en tu forma de encajar las realidades que no concuerdan con la tuya, que contradicen tus creencias y tus ideales, y que te llevan al desacuerdo. En cómo atiendes y tratas a quien te lleva la contraria.

Se siente también en el trato que te dispensas a ti mismo.

No me digas que sabes fluir con la vida. Puedo percibirlo por mi cuenta en tu manera de ser, estar y actuar; tanto en las buenas como en las malas. 

Aparte de esto, hay investigaciones que sugieren que los beneficios del saber fluir incluyen, por todo lo que hemos dicho ya, lo siguiente:

  • Una mejor salud a nivel global, lo que conlleva una vida más larga.
  • Mayor facilidad y profundidad en el desarrollo de habilidades.
  • Y un mejor rendimiento en la vida en general, y en lo que hagas con ella en particular.

En este sentido, la búsqueda de la experiencia óptima te ayuda a obtener la excelencia personal.

Lo cual, en sí mismo, puede hacer que tengas una mayor autoestima. ¿Por qué?

Sencillo: fruto de una valoración más correcta de tu persona y de todo tu potencial.

Además, por el sencillo hecho de que gran parte del trabajo va sobre ganar en claridad y en perspectiva, tienes un bonus de cine: aprendes a tomar mejores decisiones, a priorizar y a orientarte mejor por la vida.

Y esto es todo por mi parte por ahora. Así pues, corto la cátedra aquí.

Te toca contarme lo que haces para fluir con la vida, baby…

Ya le he destinado casi 3.000 palabras al tema por mi cuenta.

¿Qué te parece si te haces notar un poquito y me cuentas tus aventuras con esto del fluir?

No sólo porque estamos en confianza, sino porque además puedes inspirar a otros con tu historia.

Estaré encantado de leerte.

¡Hasta la próxima entrada!