Luego vienen las argumentaciones del uso de las aplicaciones: que si sólo para llamadas, que si sólo para recibirlas, que si Internet controlado, que con WattsApp, que con Bluetooth, etc. Y las limitaciones en espacios como el aula, la iglesía, las salas de espera de los hospitales, el AVE, la sala de vistas del juzgado… Ah! y el “modo avión”, porque los asistentes de vuelo se ponen muy pesados con que “…apaguen todos sus dispositivos electrònicos hasta que vuelvan a la terminal…”
Desde aquí ya nos referimos al tema anteriormente (https://pedsocial.wordpress.com/2015/05/21/telefonos-moviles-y-ninos/), o sea hace tres años. Y las cosas, así como nuestra opinión, no han cambiado apenas. Lo único es que ahora hasta el 70% de los teléfonos móviles son eso que se llama “smart phone” con una pléyade de aplicaciones cada cual más potente. Las aportaciones con evidencia científica siguen sin demostrar efectos nocivos de carácter físico (radiaciones, lesiones timpánicas, etc.) de importancia. Y se mantienen las precauciones sobre el uso compulsvo o exagerado, así como algunos fenómenos adictivos que puedan ser motivo de preocupación.
Pero en un planeta en el que hay más terminales de teléfono movil que gente, parece evidente que los móviles están ahí para quedarse y limitar su uso por razones de edad no parece tener demasiado sentido.
X. Allué (Editor)