Los niños y niñas deben regresar al colegio, un lugar donde adquieren enseñanzas, conviven y se desarrollan, en el cual deberían estar protegidos. Sin embargo, en el último informe elaborado por UNICEF, “Ocultos a plena luz”, revela que a nivel mundial, más de 1 de cada 3 estudiantes de entre 13 y 15 años padece acosos escolar.
Según la Ley Orgánica de Educación 2/2006, reconoce el ámbito educativo como un lugar de prevención de conflictos y resolución pacífica de los mismos. Y destaca entre las funciones del profesorado: Desarrollar las actividades del centro en un clima de respeto, tolerancia, participación y libertad.
En 2007, a través del Real Decreto 275/2007 de 23 de febrero se crea el Observatorio Estatal de Convivencia Escolar, en el cual se asesora y analiza la convivencia del centro, se recogen las medidas de actuación que haya en marcha, difunde prácticas que favorezcan la convivencia, …Realiza todas aquellas funciones que mejoran la convivencia.
A pesar de ello, siguen dándose conductas violentas en los centros educativos, acciones intencionadas por parte del agresor, repetidas en el tiempo, y en las cuales hay siempre un desequilibrio de poder, ya sea físico, psicológico o social. Ya que una conducta violenta puntual, no se considera acoso.
Ciberacoso
Pero en una generación tecnológica, donde la mayoría de los niños y niñas tienen acceso a teléfonos móviles e internet, hace que muchos menores sean víctimas de ciberacoso a través de las redes sociales.
Las consecuencias que pueden darse en las víctimas de acoso escolar son:
- Suicidio.
- Baja autoestima.
- Soledad.
- Depresión y ansiedad.
- Dificultades de integración escolar y en el proceso de aprendizaje
Y en las víctimas de ciberacoso, además de esas consecuencias habría que añadir:
- Estrés.
- Miedo.
- Falta de confianza.
- Ira y frustración.
- Sentimiento de indefensión, nerviosismo, irritabilidad.
- Trastornos del sueño y dificultades para concentrarse.
Fuentes:
UNICEF: Ocultos a plena luz.