Es una excelente aportación pues aunque los pediatras no tenemos porque sabernos toda la ley y su complejidad, sirve para aclarar puntos, sobre todo en cuanto a comparar la legislación actual a partir de la ley de 2006 con lo anterior.
Por otro lado resulta tranquilizador que en la nueva ley sobre la interrupción voluntaria del embarazo, se deja a los médicos la decisión de hacer participar o no a los padres cuando la menor embarazada no lo desea. Aunque esa suela ser una situación minoritaria, mantiene la prioridad de la relación médico paciente en los menores maduros a la hora de establecer confianzas.
X. Allué (Editor)