Amor a segunda vista.

Por Unas Gotas De Rocío
Una de las cosas que más me gustan a la hora de coser para otras personas es la oportunidad de hacer trabajos que de otro modo no haría. Y no los haría por falta de tiempo o de ganas, porque ni se me ocurriría la idea o incluso porque pienso que no me gusta. Y luego de hacerlas descubro que para otras sí tengo tiempo, que las ideas surgen casi siempre de una necesidad y que me gusta, me gusta mucho. 
Y esa es la historia de este conjunto. 
Milagros me pidió una funda de móvil y una funda de cuaderno para su amiga Pruden. A mí se me ocurrió que formaran un conjunto. Ella me pidió tonos verdes alegres y a mí se me ocurrió... que no me iba a gustar. Busqué entre mis telas, que desde que las ordené todo lo encuentro más rápido. Y encontré más telas de las que yo pensaba. Tonos alegres, vitalistas, que poco a poco cogieron forma... y me enamoré. 

Así que después de hacer el plato Dresden decidí poner un corazón. 

Como Milagros quería que la funda se pudiera cerrar, un lazo verde fue una buena solución. Y para la funda de móvil, un cierre magnético, que es rápido y cómodo de usar. 


Pruden ha comenzado en el mundo del patchwork y tenía que esmerarme, lo hice con todo mi cariño, y me cuentan que le ha gustado mucho. 

Antes de despedirme hice esta última foto y casi echo una lagrimilla. Sorpresas agradables que surgen cuando coso para otra persona. 
¡¡Feliz fin de semana!!