Anomalisa

Por Masqueudos

Cuando estoy en casa – raro- y me apetece ver una película casi siempre paso un rato largo intentando localizar una portada que me cuente algo, un título que me llame la atención y despierte mi curiosidad.

Hoy la elegida ha sido Anomalisa, de Charlie Kaufman. La primera escena ya me ha sorprendido gratamente, porque es una película de animación. Pero en contra del tono infantil y ligero que adquieren algunos títulos animados, Anomalisa es lenta y mas bien oscura. Yo os recomendaría encarecidamente que la vieseis en versión original, porque la voz tiene un papel importantísima en la historia.

Anomalisa está protagonizada por un auténtico gurú de la comunicación que se dedica a dar charlas motivacionales para los trabajadores de las secciones de Atención al Cliente. El problema es que al bajarse del estrado se convierte en un hombre monótono, gris, al que todo lo que le rodea le parece igual y no lo motiva en absoluto. Vaya redundancia… Ni su familia, ni su entorno, ni nada consigue sacar de su letargo a este personaje aparentemente sin identidad, hastiado y algo insufrible. Hasta que se cruza en su camino Lisa, y el simple detalle de descubrir en ella un tono de voz distinto, despierta algo en él que le hace recobrar la esperanza. ¿Será suficiente Lisa? ¿O será solo una anomalía en su rutina?

Me he encantado la película porque habla de tantas cosas sin nombrarlas… Habla de un mundo superfluo y poco motivado en el que nos hemos convertido casi en marionetas, seres anodinos sin nada que contar. O a lo mejor habla de seres anodinos en un mundo cambiante y activo que ya no quieren cooperar al cambio. O a la mejor habla de un mundo sin identidad con montones de personas que quieren cambiarlo pero no saben ni por dónde empezar.

Os animo a convertiros por un rato en anomalías también, digo, en Anomalisa.