Fueron los Mayas quienes rindieron culto a Kukulcan en una de las maravillas del mundo, Patrimonio Cultural de la humanidad, la pirámide de Chichen Itzá, donde se puede observar las cabezas del Dios protegiendo la escalinata principal
El chocolate, era denominado el “alimento de los dioses”, sobre él existen estudios científicos que aseguran que en la América precolombina el chocolate llevaba cultivándose cerca de cinco mil años.
Los pueblos mesoamericanos que lo consumían llamaron al cacao “kakawa” y a la bebida que elaboraban “cacahuaquchtl”,
La palabra chocolate apareció a finales del siglo XVI y tiene su origen en la palabra maya “chocol” que significa revuelto,caliente o amarga y del nahuált “atl” cuya traducción es agua. Por lo que chocolate viene a significar “agua amarga, revuelta o caliente”.
En sus inicios, el chocolate era una bebida oscura, espera y espumosa. Se cree que existen al menos 22 especies de cacao, y sus semillas eran usadas como monedas poseyendo valor comercial. He podido leer que fue Hernán Cortés y el monje mercedario Bartolomé de Olmedo quienes introdujeron el chocolate en España hacia 1528.
El amargor propio de aquel primer chocolate que descubrieron fue endulzado con azúcar de caña y con el tiempo también con canela e incluso vainilla. Aunque a lo largo de la historia ha habido diversos intentos de solidificar el chocolate, no es hasta el siglo XIX cuando se produce la auténtica revolución industrial de este producto.
Ése chocolate que conquistó Europa y los paladares de todo el mundo, conquista "Mi Cocina".
Aún cuando me llega el intenso olor del chocolate en Mi cocina resuenan en mi memoria y canturreo al compás la vieja canción de aquellos juegos infantiles de mi niñez:
El patio de mi casa es particular, que cuando llueve mucho se moja la mitad….
Agáchate y vuélvete a agachar….
Chocolateeeeee, molinillo, Corre corre, que te pillo…….
Estrofas arropadas por las contagiosas risas, por la miradas de las madres que charlaban al calor de los timidos y tardíos rayos de sol en los días de invierno, mientras esperaban con paciencia poder darnos las meriendas, pan tierno con onzas de chocolate…..
Es curioso, como que un solo producto, un bulbo llamado cacao, haya dado tanto a nuestras vidas, sabor, olor, bienestar..sirviendo de inspiración para letras y canciones, sin olvidarnos de su influencia en los libros.
Sí, es cierto, el CHOCOLATE, así con mayúscula, también tiene su espacio en la literatura, tan amplio que sin dudarlo puede abarcar montones de libros. Y el primero que me viene a la mente es el ya famosísimo "Como agua para chocolate", de Laura Esquivel, aunque no deben dejar de reconocer que son muchos, muchísimos, los libros dedicados especialmente para niños, en que el dulce sabor del chocolate es protagonista, quizás el más conocido: Hansel y Gretel, La casita de chocolate…..
Pero no se queda atrás el chocolate en el mundo del cine… ¿Qué niño, o sin serlo tanto, no soñó alguna vez con recorrer la fábrica de chocolate de Willy Wonka? La película, Charlie y la fábrica de chocolate, basada en el cuento de Roal Dahl "Charlie y la fábrica de chocolate", donde aunque el cine no se pueda oler ni degustar, niños y no tan niños al ver la película nos relamimos acompañando a un excéntrico Johnny Depp (su protagonista) y sus graciosos Oompa Loompas, los trabajadores de la fábrica provenientes de Lumpalandia
También la palabra “chocolate” me traslada a aquella película “Chocolat”, donde igualmente el singular actor Johnny Depp, es coprotagonista junto con Juliette Binoche, una repostera que inaugura una chocolatería repleta de dulces capaces de despertar los ocultos apetitos de los habitantes del pueblo, de quienes acaba ganándose el aprecio de tan peculiares vecinos, mientras éstos caen en la golosa tentación del chocolate.
El chocolate, ése producto que casi sin darme cuenta forma parte de mi vida: aquellas meriendas infantiles, los humeantes tazones de chocolate recién hecho, a la taza para mojar los malagueños tejeringos, que si un “cola cao”, o los novedosos cereales chocolateados, que si una tablita de chocolate con el café después del almuerzo, o unos bombones para celebrar cualquier cosa, qué más da….y no me olvido de las cremosas tartas con chocolate que alimentan el alma y el espíritu, que no suelen faltar en mi cocina…
INGREDIENTES:
150 grms. de harina de trigo, 2 huevos, 115 grms. de azúcar, 100 grms. de mantequilla a temperatura ambiente, 100 grms. de chocolate, 120 grms. de yogur griego, ½ cucharada pequeña de sal, 1 cucharada pequeña de levadura química, 1 cucharada pequeña de bicarbonato, 1 cuchara mediana de extracto de vainilla y dos cucharadas soperas de licor de naranja.
LOS PASOS A SEGUIR:
Precalentar el horno a 180º C (calor arriba y abajo)
Derretir el chocolate en un cazo al baño Maria y reservar.
Añadir el extracto de vainilla, la sal y continuar batiendo. Incorporar los huevos, uno a uno sin dejar de batir hasta que quede una mezcla homogénea.
Incorporar la harina, la levadura y el bicarbonato tamizándola batiendo de forma que no queden grumos.
Añadir el chocolate derretido, el yogurt y el licor de naranja, remover bien hasta que quede totalmente integrados todos los ingredientes.