Antes de hablar de aquellas transfusiones que nos interesan, las que se hicieron entre humanos, cabe adelantar que anteriormente se habían hecho con animales. Algunas fueron documentadas, como las que el médico español Juan de Vargas realizó entre perros. (1492 - Siglo XV).La primera que implicó a un humano la realizó Richard Lower, usando sangre de cordero (1667). Ese mismo año, el francés Jean-Baptiste Denys también transfundió sangre de cordero, pero a un paciente sifilítico, que falleció al poco. Por ser numerosos los fracasos de este, el que sería médico de Louis XIV, las transfusiones fueron totalmente prohibidas en media Europa.Hubo que esperar casi un siglo y medio para que se retomase el asunto: la primera transfusión exitosa ENTRE HUMANOS, se la debemos al obstetra británico James Blundell, quien extrajo sangre del marido de una paciente y la trasfundió a su esposa, parturienta... Todo ello con una jeringa. No fue perfecto, aunque al fin y a la postre fue considerado como un buen comienzo, ya que Blundell consiguió salvar al 50% de las pacientes con las que utilizó esta técnica.
Antes de hablar de aquellas transfusiones que nos interesan, las que se hicieron entre humanos, cabe adelantar que anteriormente se habían hecho con animales. Algunas fueron documentadas, como las que el médico español Juan de Vargas realizó entre perros. (1492 - Siglo XV).La primera que implicó a un humano la realizó Richard Lower, usando sangre de cordero (1667). Ese mismo año, el francés Jean-Baptiste Denys también transfundió sangre de cordero, pero a un paciente sifilítico, que falleció al poco. Por ser numerosos los fracasos de este, el que sería médico de Louis XIV, las transfusiones fueron totalmente prohibidas en media Europa.Hubo que esperar casi un siglo y medio para que se retomase el asunto: la primera transfusión exitosa ENTRE HUMANOS, se la debemos al obstetra británico James Blundell, quien extrajo sangre del marido de una paciente y la trasfundió a su esposa, parturienta... Todo ello con una jeringa. No fue perfecto, aunque al fin y a la postre fue considerado como un buen comienzo, ya que Blundell consiguió salvar al 50% de las pacientes con las que utilizó esta técnica.