Business Improvement Districts: un concepto que transforma ciudades

Por Pallares
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Que la consolidación de una ciudad en tanto espacio hipermixto en el que conviven múltiples experiencias depende de una buena articulación público-privada ya no está en discusión. Atrás quedó la premisa de que los espacios “públicos” son responsabilidad del gobierno para dar lugar a una perspectiva mucho más integradora en donde los distintos actores de una comunidad pueden —y deben— contribuir a su desarrollo.

El devenir de los Business Improvement Districts (BID) es la materialización de estos nuevos conceptos que invitan a pensar en una ciudad de todos y para todos. Los BID son organizaciones formadas por propietarios privados y negocios dentro de un distrito legalmente constituido para potenciar su desarrollo, mantenimiento y promoción mediante una gama de servicios complementarios en coordinación con los municipales. Esto implica una inversión que a largo plazo busca mejorar el desempeño comercial y cultural de una determinada área de la ciudad.

Los establecimientos comprendidos dentro de esta zona delimitada pagan un impuesto especial para cubrir el gasto de proporcionar a su BID servicios más allá de lo que ofrece el gobierno local en su área. En otras palabras, se trata de cambiar el modelo de gestión de un distrito encomendándole, al menos una parte de su gobernanza, a manos privadas. Esta figura ha supuesto la creación de áreas más limpias, seguras y con mejores servicios.

Bryant Park, a cargo de Bryant Park Corporation, se transformó en un espacio de múltiples propuestas culturales, gastronómicas y de esparcimiento

Los BID pueden variar en tamaño y alcance. Algunos son independientes del gobierno local y tienen una autonomía casi completa para financiar, construir y administrar proyectos específicos. Otros dependen del Estado, siendo creados para recaudar ingresos para proyectos específicos. Los beneficios de pertenecer a un BID también varían: algunos simplemente complementan las ofertas de mantenimiento del distrito con servicios adicionales de saneamiento y paisajismo, mientras que otros se expanden hacia el desarrollo económico y comunitario.

Las tareas de cada BID se definen caso a caso y son muy amplias. Generalmente, se ocupan de tareas de limpieza de calles, seguridad pública y mejoras en infraestructura (mobiliario urbano, carriles de bicicleta, etc.), aunque algunos de grandes dimensiones son capaces de trabajar en aspectos más amplios desde la promoción del comercio local hasta el desarrollo de campañas publicitarias, planificación de usos comerciales o gestión de parkings. Cuanto más amplias sean las funciones del BID, más relevante será su forma interna de gobierno, su control por el ayuntamiento y la posición de los residentes no integrados en su comisión.

La iniciativa para la creación de un BID ha de ser de los propios agentes económicos interesados. La legislatura estadounidense exige ciertas mayorías cualificadas entre los propietarios del distrito para que la ciudad tramite la aprobación del BID. Un tema no menor es que incluso los propietarios no conformes con su creación están obligados a pagar el tributo parafiscal del BID. Así se evita lo que se conoce como “free-rider”, que son aquellos emprendedores o empresarios que se niegan a aportar el tributo y se benefician de lo que los demás aportan. Hete aquí la importancia de una normativa clara y actualizada para que los contribuyentes reciban los beneficios cumpliendo con sus obligaciones económicas.

Instalación sustentable The Cup Fund Launch gestionada por Team London Bridge, un BID con área de acción en el área del emblemático puente de la ciudad de Londres que promueve la sustentabilidad, la cultura y la innovación para fomentar los negocios y el turismo

Cada BID está dirigido por una organización sin fines de lucro con una Junta Directiva que es elegida por los miembros del distrito. La junta debe incluir propietarios, comerciantes, residentes y representantes de cargos electos locales, quienes se encargan de liderar los lineamientos y las decisiones claves del plan de acción: límites demográficos, servicios que se brindarán, presupuesto anual y fórmula de evaluación.

Sin embargo, más allá de la intención de un grupo de particulares, deben darse ciertas condiciones para que un BID sea una herramienta apropiada para facilitar la regeneración urbana. Lo más crítico es que un área designada debe tener propietarios locales existentes que consideren que vale la pena contribuir con fondos adicionales para el mantenimiento y la inversión en un espacio urbano delimitado. En algunas ciudades, la infraestructura pública y las necesidades de actualización pueden ser tan altas que un BID no ofrecería el valor suficiente.

The Downtown Yonge Business Improvement Area, en Toronto, desplegó una iniciativa de murales en las calles que homenajean a músicos de la ciudad

Canadá, Sudáfrica, Reino Unido y Estados Unidos se encuentran entre los países en los que se han creado buenos ejemplos de BID. En muchos casos, han contribuido a la transformación de las áreas del centro de la ciudad, aprovechando con éxito la financiación privada para catalizar la regeneración urbana. De hecho, bien administrados, estos organismos han contribuido a aumentar el valor de las propiedades, mejorar las ventas para los minoristas locales y disminuir las tasas de vacantes comerciales.

Entre los múltiples servicios que puede ofrecer un BID se destacan:

_Proporcionar servicios de acogida y seguridad extra para espacios públicos y negocios privados. Esto puede lograrse mediante la introducción de «embajadores» para ayudar a los turistas, la financiación de guardias adicionales y la creación de grupos de vigilancia en el vecindario.

_Generar financiamiento para mejoras de capital o para modificaciones de infraestructura (desde recaudar fondos para construir un escenario de actuación en un parque público hasta financiar un tramo de alumbrado público).

_Comisionar servicios de investigación, recopilar y analizar datos económicos y demográficos y promover negocios en el área.

_Colaborar en el mantenimiento de espacios públicos con limpieza de calles y aceras y eliminación de grafitis.

_Impulsar acciones de marketing que embellezcan la ciudad. Esto incluye eventos especiales y materiales promocionales, incluso decoraciones temáticas del espacio público en fechas especiales como Navidad.

Los BID ayudan a marcar sus distritos y comercializar pequeñas empresas en su corredor. Facilitan la creación de redes entre comerciantes, organizan eventos comunitarios y abogan por mejoras en la zona. También sirven como enlace entre las empresas locales y las partes interesadas y el gobierno de la ciudad. Al hacerlo, brindan una voz colectiva para el vecindario y ayudan a informar la política de la ciudad en función de su conocimiento local único.

Los programas y servicios de BID están financiados por un tributo especial facturado a los propietarios dentro de un distrito. Estos tributos son únicos para cada BID y los deciden las partes interesadas de la organización. En la ciudad de Nueva York, por ejemplo, el gobierno ayuda con el cobro de este aporte, que a su vez se distribuye directamente al BID. El BID recibe el 100% del dinero recaudado. En promedio, estos tributos representan el 75% de los presupuestos del BID. La mayoría también recaudan fondos, solicitan subvenciones y generan ingresos de programas para apoyar los servicios que brindan.

Obra de arte Fountain for Survivors, de Pamela Council, en pleno Times Square por The Times Square Alliance

Entre los beneficios de la estructura del BID está que crea una fuente de financiamiento confiable para servicios y programas complementarios, como la seguridad pública o la comercialización de una marca de vecindario. Además, debido a que son autogestionados y financiados por los propios propietarios, suelen ofrecer la capacidad de responder más rápidamente que el sector público a las necesidades cambiantes de la comunidad empresarial.

En términos de aceptación, los BID encuentran tanto defensores como detractores. Los primeros hacen énfasis en el hecho empírico de que estas organizaciones han salvado de la decadencia a numerosos barrios del centro de las ciudades y han conseguido sostener el desarrollo de grandes centros comerciales. De hecho, el número de BID crece sostenidamente y son pocos los que se clausuran. En cambio, las críticas se centran en la privatización de las decisiones sobre el espacio público, que pasan del ayuntamiento (donde están representados todos los vecinos) a los particulares agrupados en esa organización.

La esencia de los BID está precisamente en que los propietarios o comerciantes de un área sufragan mediante una contribución especial una mejora de ciertos servicios municipales que ellos mismos gestionan. Si se permite que los propietarios de un distrito dispongan parcialmente de su espacio urbano es, precisamente, porque ellos costean el complemento de los servicios urbanos. Por lo tanto, si se quiebra este binomio, se rompe el concepto de los BID y se convierte en algo muy distinto: la desviación de fondos municipales (sufragados por todos los vecinos) a mejorar espacios urbanos de alta capacidad económica y a la gestión privada de fondos públicos.

Por lo tanto, una primera cuestión es la de quién regula los BID. Lógicamente, la estructura constitucional de estas organizaciones depende de cada país, aunque, existe un denominador común en todas las legislaturas: los servicios del BID no reemplazan los proporcionados por el Estado; es decir, la gestión pública no puede reducirse debido a la existencia de un BID. En Estados Unidos la regulación tiene dos niveles: cada estado aprueba una regulación básica y cada ciudad desarrolla ese marco legal o lo singulariza para cada BID en concreto (es decir, hay tantos BID como ciudades).

La agrupación West Philadelphia Skills Initiative montó The Lawn at UCity Square, un espacio emergente lúdico para todo el vecindario

Nueva York y sus casos de éxito

Si bien los Business Improvement Districts nacieron en Toronto, Canadá, a fines de la década de 1970, fue en Estados Unidos donde se produjo su auge. La expansión de estas organizaciones comenzó en Nueva York como respuesta a los recursos públicos limitados y el deterioro de los distritos comerciales. Hoy, la ciudad alberga la red más grande y completa de distritos de mejora comercial del país, constituyéndose como uno de los modelos que el mundo mira a la hora determinar la contribución de los BID en el desarrollo económico urbano. De hecho, a nivel local, se conformó la NYC BID Association, una organización de membresía sin fines de lucro compuesta por los líderes de los distritos de mejoramiento comercial de la ciudad. La misión de este grupo es comunicar, coordinar y abogar por la interacción entre las distintas partes, promoviendo las metas de los BID en toda el área urbana.

Los BID de Nueva York contribuyen anualmente con centenares de millones de dólares en servicios y negocios. Las principales áreas de acción son saneamiento, limpieza, seguridad, mercadotecnia, comunicación, atención turística y luminaria pública. Y, desde su puesta en marcha, el éxito de sus actuaciones es indiscutible: se borraron miles de grafitis, se recogieron millones de bolsas de basura, se instalaron centenares de obras de arte en la vía pública y se realizaron decenas y decenas de eventos.

Bryant Park

Entre las transformaciones urbanas más dramáticas que un BID ayudó a facilitar se encuentra Bryant Park Bryant Park, un sitio adyacente a la biblioteca principal ubicada en el centro de Manhattan. Este parque se había convertido en una amenidad urbana perdida en la década de 1970, llegando a convertirse en un mercado de drogas al aire libre. A principios de 1980, The Rockefeller Brothers creó Bryant Park Corporation, invirtiendo en un plan maestro para reconfigurar y mejorar el parque con caminos, iluminación, fuentes, restaurantes y puestos de comida. Los miembros del BID (incluidos los propietarios de terrenos y negocios) se beneficiaron de alquileres de oficinas y valores de propiedad más altos. Como resultado de estas inversiones en infraestructura, el área tuvo una reducción significativa en el crimen. Con una atención continua a la programación en el lugar, Bryant Park se ha convertido en un importante centro social en la ciudad de Nueva York con más de 6 millones de visitantes al año.

Fountain for Survivors, de Pamela Council

Otro ejemplo de las buenas prácticas de un BID viene de la mano de The Times Square Alliance, una organización que desde 1992 trabaja para mejorar y promover la zona Times Square, cultivando la creatividad y la energía de un punto emblemático de entretenimiento y cultura de la ciudad. Además de brindar servicios básicos a los vecindarios, este BID promueve negocios locales y desarrolla eventos culturales importantes como las celebraciones anuales de Nochevieja y Solsticio en Times Square.

Fuentes: http://nycbids.org / https://www1.nyc.gov/site/sbs/neighborhoods/bids.page / https://urban-regeneration.worldbank.org/node/16 / https://www.idluam.org/blog/los-business-improvement-districts-un-fenomeno-municipal-en-expansion / https://repositorio.uam.es/bitstream/handle/10486/701549/ADM13_6.pdf?sequence=1&isAllowed=y / https://www.larazon.es/local/madrid/que-es-un-bid-y-como-va-a-cambiar-el-comercio-de-barrio-PL24859897 / https://elpais.com/sociedad/2014/06/23/actualidad/1403549621_457228.html
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