Por el lecho marino del Atlántico pasan ya una multitud creciente cables de telecomunicaciones de alta capacidad. Conexiones que enlazan Europa con el norte y sur de América y la costa occidental africana, extendiéndose hasta la punta sur del continente. La expansión creciente de las redes de fibra óptica se está produciendo a una velocidad sorprendente con la incorporación de infraestructuras tecnológicamente muy avanzadas. Es esta una oportunidad que no debe desperdiciar el archipiélago canario.
<---El mundo, Europa y, especialmente, las islas se encuentran en un proceso de cambio radical de las perspectivas de funcionamiento económico. En Canarias debemos pasar de una economía eminentemente especulativa hacia otra de carácter más productivo.El modelo económico insular que nos había procurado sustento y desarrollo durante las últimas décadas ha llegado al punto en que no puede seguir siendo viable hacia el futuro. El binomio desarrollo turístico y construcción residencial ha alcanzado su límite de saturación y debe evolucionar hacia una más alta cualificación de la oferta en el primer caso y a una reconversión radical en el segundo.
Casi siempre, Canarias ha representado a lo largo de la historia un punto de confluencia y tránsito de mercancías y personas. En el siglo XVI, se experimentaría aquí un auge comercial inusitado como consecuencia de constituir la última estación europea en el camino hacia las nuevas tierras americanas. El continuo flujo de barcos de transporte hizo que estas islas fueran un espacio estratégico de primer orden.A lo largo de los siglos esa posición ha sido siempre uno de nuestros principales y envidiados activos, una fuente de ventajas comparativas frente a otros territorios y lugares. Hoy por hoy, las islas cuentan con importantes infraestructuras orientadas a la asistencia a los transportes, como son ocho aeropuertos que canalizan un flujo superior a los 25 millones de pasajeros anualmente. Tenemos dos magníficos puertos altamente competitivos liderados por la plataforma grancanaria de la Luz y de Las Palmas que maneja varios millones de TEUS en mercancías, también cada año.Sin embargo, estos sectores tienen una situación administrativa compleja, sujetos a entes y controles que no dependen totalmente de decisiones locales. En algunos casos se está impidiendo claramente una administración ágil y eficiente, adecuada a las necesidades e intereses de las propias islas.Hay otro sector que presenta una situación monopolística que perjudica también al desarrollo del archipiélago. Es el que se relaciona con las infraestructuras de telecomunicaciones, hacia dentro y hacia fuera del archipiélago. De acuerdo a nuestra posición geográfica y condiciones de desarrollo, muchos operadores han visto a estas islas como un lugar adecuado para el tránsito de las redes de telecomunicaciones. Por nuestras aguas, han pasado históricamente algunos cables de conexión telefónica y, en estos momentos se despliegan varias redes de fibra óptica de alta capacidad de transmisión de datos que se enmarcan en esa lucha despiadada por el control de los mercados de las telecomunicaciones entre empresas transnacionales.Nuestro operador de referencia hasta estos momentos ha sido Telefónica de España o, en su nueva denominación, Movistar. Telefónica nos ha condenado en los últimos años ha una única conexión con la península a través de un solo cable, el Pencan 8.