Me hubiera gustado poder conservar los restos de papel que lo cubrían,pero me fue imposible.
Justamente ese papel fue lo que me hizo traerlo conmigo,porque aunque estaba firme,la madera era y sigue siendo muy rústica y áspera.
Pero como a esta altura ya no hay cajón viejito que se me resista(ni al cual yo me rinda) me decidí a darle una nueva vida.
Creo que eso y la limpieza fue lo más difícil que tuve que hacer para dejarlo lindo y útil.
Volví al viejo y querido decoupage,la servilleta que compré hace meses esperaba dar con el proyecto ideal y creo que éste lo fue.
Lleno de imperfecciones y marcas de uso y vejez,así me gustan, así quedó.
Un poco más lindo y bastante más útil.
Así me gustan los objetos,imperfectos,casi andrajosos.
Podría haber pagado un poco más por uno nuevo,pero uno nuevo no me contaría ninguna historia.
¡Hasta la próxima!