¿cómo comes?

Por Nelcyheidinger

¿CÓMO COMES?

Siguiendo con el tema, como ser feliz, la alimentación también es parte importante de nuestra vida diaria y es muy importante aprender a comer para poder ser feliz…

¿Comes para vivir o vives para comer?

Es una pregunta muy extendida hoy en la sociedad, por ello, es importante saber diferenciar ambas premisas.

La célula, sólo visible con un microscopio, encierra una compleja vida con un delicado equilibrio entre sus elementos.

Nace, se alimenta, vive, genera otra célula y muere.

El organismo humano agrupa aproximadamente cuatro trillones de células. Esta unidad microscópica se alimenta de las vibraciones que le llegan del Cosmos, del oxígeno y de los alimentos.

De estas tres fuentes de energía una está a nuestro alcance: la alimentación que ingerimos cada día voluntariamente.

La alimentación tiene una vital importancia en nuestra exigencia, trascendiendo a particularidades de la vida privada y familiar.

Comer bien no es comer mucho, ni comer caro. Comer bien es consumir una dieta equilibrada.

Has de saber que nuestra nutrición ha de estar basada en cinco tipos de alimentos:

-Proteínas

-Hidratos de carbono

-Grasas

-Vitaminas y minerales

-Oligoelementos

Las proteínas

Las proteínas forman la base del organismo. Son los trabajadores de la construcción que construyen los nuevos tejidos de nuestro habitáculo y reparan los que se van desgastando.

Se componen de aminoácidos, que vienen a ser como los ladrillos del organismo. El valor de las proteínas depende de los aminoácidos que las integran. Los millones de glóbulos rojos que se van regenerando continuamente, precisan de las proteínas.

Hay proteínas de origen animal (un 40%) y otras de origen vegetal. Las primeras (leche, huevos, carne y pescado) son de más alto valor biológico, aunque se precisa consumir de ambas para conseguir una alimentación equilibrada.

En cuanto a las de origen vegetal, las encontramos en las almendras, nueces, lentejas, germen de trigo…

Hidratos de carbono

Los hidratos de carbono son sustancias energéticas y su destino es que sean quemadas produciendo calorías.

El cuerpo humano precisa de una cantidad de calorías diaria en función de la edad, actividad y medio ambiente en que vive cada persona.

Los alimentos más ricos en hidratos de carbono son los frutos secos, el azúcar, la miel, los cereales, las legumbres secas y los tubérculos (patatas).

Han de ser consumidos con moderación, pues su exceso se nos puede convertir en forma de grasa impidiendo la formación de músculo.

Las grasas facilitan la regeneración de diversos tejidos, la formación de algunas hormonas y también la obtención de calorías.

Han de consumirse con prudencia, ya que en exceso pueden generar obesidad y otros trastornos, ya que se digieren lentamente y su abuso produce exceso de colesterol.

Muchos alimentos contienen cierta cantidad de grasas. Conviene consumir preferentemente las de origen vegetal (margarina y aceites vegetales) porque son más ligeras.

Las vitaminas y minerales

Las vitaminas y minerales ayudan a regular el funcionamiento del organismo. Podríamos decir que son el lubricante necesario para el buen funcionamiento del cuerpo humano.

Se encuentran en los alimentos (vitaminas: A, B, C, D, E y K, y minerales: hierro, calcio, sodio, magnesio y potasio).

 Los oligoelementos

Los oligoelementos son sustancias necesarias que se encuentran presentes en el organismo humano y se van desgastando, por lo que hemos de suplementarlos ingiriendo alimentos que los contengan. Son aluminio, plata, silicio, cobre, cobalto, flúor, yodo, litio, magnesio, manganeso, fósforo y zinc.

¿Cómo debemos de comer?

Cada persona ha de hacerlo de un modo determinado, porque cada cuerpo consume de distinta forma, aunque podríamos sugerir en la alimentación del día a día un denominador común para todos, a saber:

-15% de proteínas

-50% de hidratos de carbono

-35% de grasas

Procurando que no falten las vitaminas, minerales y oligoelementos. Además debes beber mucha agua (dos litros cada día).

¿Cuándo hemos de comer?.- Lo ideal sería hacerlo cinco veces al día. De no poder, al menos tres y, teniendo en cuenta que la más liviana, debe ser por la noche a la hora de cenar.

La regularidad en los horarios es importante para nuestro organismo.