Confieso que he hecho trampa

Por Deboraharevalo @deboraharevalo
  • Las presiones sociales en la búsqueda del “éxito” en las relaciones y en el empleo o profesión, nos conducen a conseguirlo  a través de la trampa y el engaño.

Confieso que he hecho trampa, que he engañado, que no he seguido mis principios, que he cambiado las normas que me impartieron mis padres.

Mi naturaleza oculta salió de su escondite, desafié las “normas sociales” a favor quizás de encontrar un camino más auténtico durante estos tiempos de caos, crisis y anarquía.

Y tal vez me estoy defendiendo ante mi poca sinceridad. No soy radical. Considero que hay colores grises oscuros, claros, intermedios, no todo es blanco y negro. A veces siento necesario transgredir las reglas sociales que no me brindan paz. Puedo justificar una actitud engañosa a favor de un buen propósito. Es aceptable ser un farsante, siempre y cuando se sea auténtico pero ¿cómo? creo que es imposible.

Pienso que algún día todo tendrá sentido. Así que por ahora, quiero reírme  de la confusión, sonreír  a través de las lágrimas, y recordar que todo pasa por algo.

Engañar es una manera de vivir

Para algunas personas engañar se convierte en un estilo de vida, una manera de ser. Eso si es peligroso porque podría transformarse en un hábito. Creo que la cosa no es tan grave mientras nos mantengamos conscientes de que estamos mintiendo y/o haciendo trampa.

En algunas circunstancias y cuando las cosas no “fluyen” pienso que es mejor retirarse, dejar un bonito recuerdo, en vez de insistir o engañar. No se pierde lo que nunca se ha tenido. Me he dicho mil veces que no puedo aferrarme a algo que no se quiere quedar…  si lo que quiero no está en resonancia conmigo mejor es dejarlo ir… pero “del dicho al hecho…”

Reflexionar

Dicen que es mejor dejar ir a la persona que queremos para poder dejar entrar a la persona que nos quiere.

Me pregunto: y ¿si se trata de mejorar una conducta, o superar un karma que si no sano me va a perseguir durante toda la eternidad? ¿por qué sigo atrayendo el mismo tipo de personas en muchas áreas de mi vida, y por qué me siento tan infeliz al tener relaciones “no exitosas”?

Creo que antes de dejar ir, hay que sanar, sin hacer trampa, sin engañar. Mirar dentro y preguntar: ¿qué es lo que estoy pensando? ¿qué es lo que quiero con esta persona? ¿qué le estoy diciendo? ¿por qué a veces quiero decir algo y se interpreta otra cosa? ¿qué pasa que no se comprende lo que quiero decir? ¿mercurio retrógrado? ¿me estaré comunicando bien? ¿qué hago para sanar esta relación? ¿será que una vez sanada podré atraer a mi vida una relación nutritiva? ¿que podré ser feliz o podremos ser felices? no caer en el engaño, la complacencia, la trampa.

Estoy absolutamente convencida de que una pequeña palabra de cariño puede llenar un corazón de felicidad… y eso es porque los seres humanos necesitamos y queremos amor. Estamos aquí para darlo y recibirlo.

“Razones” para ser tramposa

Confieso que he sido tramposa, embustera y autora de “mentiritas blancas”.

Que alguien tuviera razón o me ganara no lo podía soportar…  Si yo pensaba que alguien me podía estar engañando, era un golpe a mi orgullo. Si yo descubría que alguien me hizo trampa, me destrozaba el día, el mes, hasta el estómago, y por supuesto, cualquier tipo de relación.

También hice trampa al intentar robar el aburrimiento y la complacencia de un mundo moribundo porque no estoy de acuerdo con nuestros gobernantes y “líderes” que han perdido el camino.

Y me sentía bien. No me sentía culpable por ello. “Si esa es la manera que tengo que usar para ganar, obtener éxito, y no perder amistades y relaciones, eso es lo que yo voy a hacer”, me diría inconscientemente… sin duda esta decisión no fue auténtica, ni provino de mi ser interno.

¿Podemos vivir sin la trampa?

Absolutamente SI

Hacer trampa y salir adelante es una decisión relativamente fácil. Elegir no hacer trampa es una respuesta difícil en este mundo de ilusiones.

Para salir del paso, o para tener éxito, la trampa se extiende desde todos los juegos hasta las relaciones de pareja, amistad, empleo, familiares.

Nos enfrentamos a decisiones difíciles todos los días, sin siquiera considerar el significado moral y ético de cada una de nuestras acciones.  Si los demás te han engañado es fácil justificar trampas para alcanzar objetivos, metas, tener “éxito” y ser respetados.

Hay que internalizar el hecho de que en este mundo no le podemos hacer nada a nadie NUNCA. En las relaciones -aunque los cuerpos PARECEN separados- en realidad no lo están. Somos uno. Nada que podamos imaginar sucederá, a menos que haya una parte de la creación y de tu SER interno que considere que es necesario vivir esa experiencia para crecer espiritualmente.

SIEMPRE hay alguien dispuesto a estar en tu situación y, en UNIDAD contigo, elige compartir tu estado. Igualmente NUNCA nadie te hace algo a ti que tú no hayas elegido experimentar. No puede ser de otra manera. Porque así es la la vida.

El propósito de este post es responder en sentido amplio, cómo permanecer fieles a nosotros mismos cuando sabemos que, muchos de quienes nos rodean, están utilizando engaños y trampas para salir adelante en todo.

El engaño y la trampa no pueden formar parte de una vida auténtica. Son perfectos para justificar que tan sólo se quiere alcanzar el éxito en este mundo de ilusión.

En nuestro mundo interno sabemos que no es así, en el fondo no nos sentimos bien. La primera regla para ser exitosos por dentro, es ser fieles a nosotros mismos. En eso radica el bienestar pleno y el ÉXITO integral: relaciones, empleo, riqueza y salud.

Sin necesidad de engañar y sin tener que hacer trampa.