VALERIA ATZIYADE RAMIREZ CRUZ
En el estudio, los investigadores insertaron cloroplastos productores de energía procedentes de una rara alga roja en células de hámster chino, lo que permitió a las células fotosintetizar la luz. “Hasta donde sabemos, ésta es la primera vez que se detecta el transporte fotosintético de electrones en cloroplastos implantados en células animales", afirma en un comunicado Sachihiro Matsunaga, profesor de la Universidad de Tokio y autor del estudio. "Pensábamos que los cloroplastos serían digeridos por las células animales a las pocas horas de ser introducidos. Sin embargo, lo que descubrimos fue que seguían funcionando hasta dos días, y que se producía el transporte de electrones de la actividad fotosintética”.
Las plantas utilizan la luz solar, junto con los hidratos de carbono y el agua, para crecer, liberando oxígeno por el camino. Por eso, cuando los tejidos tienen dificultades para crecer por falta de oxígeno, la adición de células infundidas con cloroplastos podría proporcionarles oxígeno y energía. Dado que los tejidos cultivados en laboratorio, como la carne, el material para injertos de piel e incluso los órganos humanos artificiales, están formados por múltiples capas de células, tienen dificultades para crecer (los bajos niveles de oxígeno en el interior del tejido impiden la división celular). Mezclando células implantadas con cloroplastos, las células podrían producir su propio oxígeno mediante fotosíntesis.
En el estudio, las células huésped mostraron tasas de crecimiento acelerado durante dos días, pero luego empezaron a degradarse y al cuarto día se produjo la eliminación completa de las células.
Puede que dentro de poco no tengamos rebaños de ganado caminando por ahí que sólo necesiten la luz del sol para sobrevivir, pero las células animales en un laboratorio podrían ofrecer un resultado diferente. "Nuestro enfoque descendente basado en la biología sintética", escriben los autores del estudio, “puede servir de base para crear células animales fotosintéticas artificiales”.
"Esperamos que las células planimales sean células que cambien las reglas del juego", dijo Matsunaga, “que en el futuro puedan ayudarnos a lograr una transformación ecológica hacia una sociedad más neutra en carbono”.