Conversaciones incómodas: Qué hacer si las cosas se enredan

Por Paulo Mesa @paucemeher

Cuando una conversación de confrontación termina "bien", nos sentimos aliviados y confiados, pero ¿Qué tal si no cala? ¿Qué tal si mi interlocutor saca sus "garras"? En esta entrada veremos algunas salidas para afrontar la situación.

¿Cuáles pueden ser las reacciones más comunes?

Predecirlo puede ser complicado. En ocasiones podemos estar listos a que nos contesten con cuatro piedras en la mano y esa misma persona simplemente reconozca lo que le corresponde, acepte cooperar y genuinamente asuma un nuevo compromiso. Es el mundo feliz y salimos con sorpresa. Lo contrario también puede ocurrir: la persona que menos nos esperábamos simplemente descarga toda su artillería y nos desinfla.

No hay forma de decir que una persona reaccionará de una forma u otra cuando la confrontemos. También hay que tener en cuenta que posiblemente nosotros seamos los que nos equivoquemos al llegar con expectativas creadas y al confrontar usando expresiones erradas. Ahora que ya dijiste lo que tenías que decir, lo que viene es ¡Escuchar!

¿Qué hacer si las cosas se enredan?

  • Conservar la calma: el segundo grito es el que empieza la pelea. Si permaneces en calma mantendrás el control de la situación. Si mantienes la cabeza fría sabrás como pensar ordenadamente. Personalmente he hecho muchos desastres por no seguir este sabio consejo, por eso lo pongo de primero porque tal vez sea el que más problemas te evite.
  • Mantener el foco: empieza por ti, confronta sobre un solo tema al tiempo. Si tu confrontación tiene que ver con la costumbre reiterada de llegar tarde de tu marido, no le mezcles también el tema de la ropa sucia que no deposita en el canasto, lo demorado que es en la ducha y lo desconsiderado que es con sus hermanos... el tema que estás tratando en esta confrontación es la impuntualidad, nada más. Del mismo modo no permitas que la persona a quien confrontas replique sobre temas que no tienen que ver con el tema central.
  • Posponer si es del caso: hemos reiterado que se trata de una conversación, de un intercambio; puede que seas quien pone el tema primero, pero si esperas que la otra persona ponga su punto de vista y en vez de esto lo que ella hace es alterarse y molestarse contigo (también aplica para quien "abre en llanto"), sin que haya posibilidad de que se calme, dale tiempo para que se serene y poder continuar la conversación. En el peor de los casos dile que reserven otro espacio hasta que esa persona pueda conversar con más calma, y ojalá que el espacio se abra antes de 24 horas. Tampoco se trata de que dilates y dilates indefinidamente. La conversación de confrontación busca precisamente que se cierre el tema.
  • Mantente firme: la evasión o "devolverte el cuento" puede ser una reacción bastante cómoda para alguien a quien confrontas. Si tienes claro lo que requieres sigue firme en tu pedido.
  • Abstente de juzgar: Separa el problema de la persona. Céntrate en los hechos concretos, en las pruebas y en los compromisos. En el momento en que empieces a etiquetar a alguien acabaste con toda posibilidad de generar un cambio. Otra cosa es que la persona "sienta" que la estás juzgando, cuando en realidad te has remitido a los hechos; si has hablado de esta forma reafirma lo dicho hasta ahí, pero si le dijiste a la persona: "es que eres un impuntual y desordenado en tus cosas, mira nuevamente que me has incumplido con lo que te pedí..." no esperes una sonrisa de aprobación y una disculpa...
  • Sé realista: confronta si ves que es factible la posibilidad de cambio de la otra persona, de otro modo estarás en riesgo de poner sobre la mesa expectativas poco realistas. Igualmente haz caso al adagio que dice: "Nunca digas nunca y siempre evita decir siempre". Uno o dos casos no son una tendencia; si generalizas tal vez pongas a la defensiva a la otra persona.

¿Qué hago si al que confrontan es a mí?

Lo primero es, ahora que lo sabes, evitar caer en todos los errores que ya te mencioné, lo siguiente es:

  1. Escucha, escucha y escucha: buscar entender en vez de ser entendido. Escuchar sin buscar replicar o sin justificarse. Escuchamos el cuento entero, incluso lo parafraseamos: "a ver si te entiendo, lo que me quieres decir es que yo hice... y que mi comportamiento te hace sentir... y entonces lo que quieres es que yo de ahora en adelante empiece a...". Luego valida si lo que entendiste es lo que es... sin ningún asomo de duda verás que el acto de parafrasear hace que cualquiera baje la guardia porque recibe el regaló más valorado por cualquier ser humano: la atención.
  2. Responsabilízate de tus actos: asume lo que te corresponda. Hay dos tipos de explicaciones: las generativas (yo soy responsable) y las tranquilizadoras (todo es culpa del mundo... y yo soy una víctima).
  3. Explora o propón cambios: si ves que se puede hacer algo mejor o nuevo, proponlo. Si lo que te dicen te ayuda a mejorar ¡Da las gracias! Porque es una forma en la que alguien tal vez te esté demostrando su cariño o respeto hacia ti. Si ves que en realidad te estás equivocando ¡Corrige! Acepta lo que te corresponda según tu criterio.
  4. Devuelve los comentarios y juicios hacia ti con preguntas: sí, puede que te enfrentes a un confrontrador no-entrenado que lance juicios contra ti. Si esta persona hace esto, en primer lugar ¡Conserva la calma! Y en segundo lugar ¡Devuélvele sus juicios con preguntas! Por ejemplo: si tu jefe te dice que eres "lento", pregúntale ¿A qué te refieres con lento? ¿Qué es lento para ti? Si esperas cierta velocidad ¿Por favor indícame qué ritmo esperas? Sí, también sé que tal vez tu jefe sea alguna clase troglodita que no acepte que le hagan preguntas, pero ese es otro problema que no resolveremos aquí...

Como ya lo hemos dicho, es difícil determinar cómo reaccionará tu interlocutor, pero lo que sí es cierto es que si conservas la calma y mantienes el foco en lo importante de la conversación, los tips que te acabo de mencionar te pueden ser de utilidad.

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