La elaboración es muy sencilla, necesitamos: 50 gr. de harina, 50 gr. de azúcar, 30 gr. de nueces, 30 gr. de avellanas, 2 claras de huevo un buen chorro de aceite (yo no uso mantequilla, pero se puede sustituir) y una cucharada sopera de cacao en polvo.
Las claras hay que batirlas para que hagan espuma, pero sin llegar a montarlas y se le añade primero el azúcar, mezclándolo bien, y luego el harina seguida del aceite, picamos los frutos secos de forma gruesa y los incorporamos y por último añadimos el cacao. Se da vueltas a la masa procurando que no queden grumos.
En pocos minutos tenemos estos crujientes, que además de acompañar estupendamente a una buena taza de café, pueden servir de acompañamiento a una mousse o un helado.
En esta hornada dejé algunos grandes para dárselos a probar a mi nieta,que tiene 14 meses y necesita piezas grandes, je,je. Le debieron de gustar mucho porque repitió.