Diy: el cambio del suelo de mi casa con las laminas de vinilo autoadhesivo de leroy merlin

Por Tresstudio @tres_studio

Buenos días,
Como muchos ya sabéis a través de las redes sociales, durante las vacaciones de Semana Santa y Pascua, me he dedicado a hacer un DIY que desde hace tiempo tenía muchas ganas: CAMBIAR EL SUELO DE CASA.
Seguro que me entendéis si os digo que ya no podía más con el suelo que teníamos, que por una parte no era un suelo bonito y por otra resultaba muy frío. Así que después de investigar y estudiar qué podía hacer para cambiarlo sin grandes obras (acordaos que esta no es mi vivienda definitiva) llegué a la conclusión de utilizar las LAMAS DE VINILO AUTOADHESIVO DE LEROY MERLIN por varios motivos:
- no se necesita quitar el suelo existente, sino que se pone encima del que ya hay
- es facilísimo de poner, es decir, que lo podíamos poner nosotros mismos
- tienen muchos acabados y diferentes calidades para elegir
- las lamas tienen 2mm de grosor, así que tampoco hace falta lijar las puertas
- está especialmente indicado para zonas húmedas, por lo que no se necesita poner un pavimento en baños y cocina y otro en el resto de la casa
- tiene 10 años de garantía, cosa que me inspiró mucha confianza
- es aislante (tanto acústico como térmico)
- se puede pegar en cualquier superficie
 Yo en concreto elegí las lamas adhesivas GERFLOR AERO COLONIAL (click aquí para ir directamente al producto) con acabado tipo roble, pero también las blancas o gris oscuro nos gustaron mucho, podéis ver todos los modelos aquí.
El proceso es muy sencillo, aunque algo largo de explicar, así que vamos allá: 
1. QUITAR EL RODAPIÉ
Si nunca lo habéis hecho, os diré que es facilísimo e incluso desestresante ;)
Para esto sólo necesitáis un martillo y un destornillador plano gordito. Se introduce la punta del destornillador lo más vertical que podáis en la parte superior del rodapié y le dais golpecitos con el martillo y listo! Sale en un plis!!




2. RELLENAR LOS POSIBLES HUECOS CON MASILLA
Siempre habrá algún desperfecto o hueco que rellenar, así que la masilla será vuestra aliada en todo el proceso.
Se mezcla el polvo con un poco de agua (pero poca de verdad, que sino, se os quedará líquido) hasta obtener una masa tipo engrudo y con una espátula se extiende donde sea necesario.




3. RETIRAR ESCOMBROS Y RESTOS DE POLVO DEL SUELO
Es muy importante que todo el suelo esté limpio y seco antes de empezar con el proceso de pegar lamas.
4. DAR CAPA DE IMPRIMACIÓN Y DEJAR SECAR
Súper sencillo, con un rodillo de espuma se extiende una capa de imprimación incolora (click aquí para ver la que yo utilicé) para reforzar la adherencia de las lamas en el suelo y se deja secar. Sin más complicación.


5. PEGAR LAS LAMAS
Más fácil todavía: se quita el papel de la parte adhesiva y se pega directamente en el suelo.




CONSIDERACIONES A TENER EN CUENTA ANTES DE EMPEZAR A PEGAR LAMAS: 
Es importante pensar cómo quieres poner las lamas, es decir, la dirección en la que las vas a poner y el patrón que se va a seguir: si vas a dejarlas descabalgadas fila sí, fila no, si las vas a descabalgar cada 3 filas, si las quieres poner en espiga, en rombo, etc… Yo desde luego no me compliqué y me fui a lo básico, descabalgar fila sí, fila no.



Para cortar piezas de remate necesitaréis una regla y un buen cuter metálico, pero se corta con gran facilidad. En los encuentros con puertas, basta con dibujar el perfil de la puerta en un papel a modo de plantilla para recortar la lama con la forma exacta de la puerta.
6. PEGAR EL RODAPIÉ CON SILICONA
Se aplica la silicona en cordones generosos por la parte trasera del rodapié, se puede extender con la espátula para que se reparta de manera uniforme, y sin más, se pega directamente a la pared. Para cortar el rodapié nosotros utilizamos una sierra eléctrica bien afilada que pedimos prestada y, como no teníamos cómo cortar en bisel para los encuentros entre piezas de rodapié, utilizamos las cintas que se utilizan para rematar muebles.


7. RELLENAR CON MASILLA, QUITAR EXCESOS CON UN TRAPO HÚMEDO, DEJAR SECAR Y PINTAR
Por último lo que hicimos fue rellenar los huecos que se quedan entre el rodapié y la pared (que nunca es perfecta) con masilla. Los excesos los retiramos rápidamente con un trapo húmedo y lo dejamos secar.





Una vez seco, pintamos de blanco para que quede completamente uniforme con la pared.

Aunque parece complicado tengo que decir que me ha resultado muchísimo más fácil de lo que me imaginaba. Tal vez lo más pesado haya sido mover todos los muebles de sitio, vaciar armarios, etc… Eso sí que es lo más engorroso, porque te ves la casa “patas arriba”, pero os aseguro que el resultado ha merecido mucho, muchísimo la pena.
Como hoy el post ya se ha extendido mucho, las fotos del ANTES Y DESPUÉS os las enseñaré la semana que viene…  Os dejo sólo un pequeño aperitivo de la zona del salón a medio acabar.

¡La casa ha dado un giro de 180º! Está más luminosa, acogedora y mucho más cálida y nosotros felices con el resultado.

¿Qué os parece el cambio? 
¿Necesitáis cambiar el suelo de casa? ¿¿Os animáis a hacerlo vosotros mismos??
¡Que paséis un buen fin de semana!



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