Diy-receta: tarta de frutas con cerezas, arándanos y melocotón

Por Mónica López Zugasti
Pues si el martes daba por cerrado el mini-break veraniego metiéndome de lleno "En la cocina" con mi propuesta para la fiesta #DiarioDeco24, hoy me quedo dentro para retomar un clásico de nuestros viernes DIY, pero sin perder de vista algo que a todos nos gusta hacer en vacaciones, que es descansar y comer bien.
Por eso, como la rentrée está siendo dura para tod@s, he pensado que qué menos que endulzarla un poco, y por eso en nuestra "sección cocinillas" hoy os propongo una receta bien rica y fácil de preparar: tarta de cerezas, arándanos y melocotón. ¿Os apuntáis?

Aparte de lo buenísima que está - os confieso que mientra la preparaba no confiaba mucho pero me sorprendí a mí misma - una de las cosas que más me gusta de la receta es que, aunque es perfecta para esta recta final del verano por la variedad de frutas que tenemos, vale para todo el año. Pensad en las frutas como un ingrediente intercambiable y, con sólo modificar eso, podéis adaptarla a la temporada que queráis ;)
Como siempre, empezamos con los ingredientes:

- 2 láminas de masa quebrada
- 300 gr de cerezas
- 150 gr de arándanos
- 3 melocotones
- 180 gr de azúcar moreno
- 3 cucharadas de harina de maíz (Maizena)
- Vainilla
- 1 huevo
- Licor de cereza (Kirsch)
Y ahora, con todo listo, vamos con el paso a paso:

En primer lugar lavamos y secamos las frutas. Además, para que luzcan más en la tarta, en el caso de las cerezas además tendremos que deshuesarlas sin partirlas por la mitad. El truco es fácil: cogemos una botella de cristal y colocamos la cereza sobre la boca, después con un palo de brocheta o con una pajita, empujamos desde arriba el hueso - tal y como veis en la foto 1 - y éste cae a la botella. No manchamos nada, los huesos no saltan y, además, las cerezas quedan perfectas. ¡Todo ventajas!

Para esta receta, las frutas tienen que macerar durante unas cuantas horas, por lo que es recomendable que esta parte la hagamos de víspera o al menos, de la mañana a la tarde. Ponemos las frutas en un bol junto con el azúcar moreno, un poco de vainilla y un chorrito de licor de cerezas o Kirch, y lo mezclamos todo bien.

Como habéis visto en la foto de los pasos 3 y 4, yo empecé mezclando las cerezas y los arándanos, pero en ese momento me di cuenta de que la cantidad que había calculado con esas dos frutas se quedaba escasa y se me ocurrió trocear melocotones - al final fueron tres - y añadirlos a la tarta. Cuando está toda la fruta troceada y mezclada con el resto de ingredientes mencionados en el paso anterior, lo tapamos con film transparente y lo dejamos macerando unas horas, en mi caso fue toda la noche, pero con un ratillo menos, una mañana por ejemplo, también podría valer.

Cuando la fruta ya está macerada y lista, es el momento de poneros con la masa. Para ello, en primer lugar untamos el molde que vayamos a utilizar con mantequilla y espolvoreamos un poco de harina, colocamos encima la masa quebrada y pinchamos la superficie con un tenedor. A continuación, añadimos la harina de maíz (Maizena) en el bol de la frutas maceradas y lo mezclamos todo bien. Mientras reposa un poquito, vamos cortando tiras del resto de la masa para decorar nuestra tarta. Como veis en la foto, podéis utilizar el cortador de pizza - ese gran desaprovechado de la cocina - para hacerlo, fácil, fácil y rapidito además ;)

El siguiente paso es rellenar y cerrar la tarta. Para ello, vertemos la fruta y su jugo sobre la masa. Una vez que lo tenemos, ya podemos ir colocando las tiras de masa cruzándolas entre ellas para formar el enrejado superior. En este punto hay que echarle un poco de paciencia porque no es difícil, pero sí pelín lioso, y lleva su tiempo, pero luego queda tan bonito que merece la pena.

Cuando tenemos el enrejado superior listo, recortamos los sobrantes de las tiras y apretamos bien las uniones para que no se nos abran al hornear. Después, batimos el huevo y pincelamos toda la superficie con el huevo batido. Ahora sólo nos queda hornear la tarta a unos 190º durante 30 o 35 minutos, hasta que esté dorada. Ya sabéis, cada uno conoce su horno, pero el punto es ése, el doradito de la masa.

Et voilà!! Ya está lista nuestra tarta de frutas que, además de tener una pinta estupenda - a mí me parece bonita, bonita ;)) - os puedo asegurar que está buenísima. La preparé para el cumpleaños del Sr. Padre - que fue a finales de agosto  - y, está feo que yo lo diga... pero triunfé, jajaja. No os digo más que hasta Raquel, que como sabéis es la experta en tartas de la "sección cocinillas", dio su aprobación ;)
De hecho, en casa ha gustado tanto que ya estoy pensando en aprovechar la receta para hacer tartaletas otoñales utilizando manzanas, peras, uvas... lo que tenga a mano y ¡qué viva la cocina de temporada!
¿Qué os parece? ¿Os animás a encender el horno y probar esta receta dulce ahora que parece que el tiempo empieza a ser el que corresponde a septiembre? Ya me contaréis ;)
¡¡FELIZ FIN DE SEMANA!!