Entre los naranjos, la luna lunera, ponía en su frente la luz de azahar y cuando apuntaban las claras del día llevaba reflejos del verde olivar…Antonio Vargas Heredia, flor de la raza calé, cayó el mimbre de tu mano y de la boca el clavel. De Puente Genil a Lucena, de Loja a Benamejí, las mocitas de Sierra Morena se mueren de pena llorando por ti…..
Siento un nudo en la garganta que duele, mientras las lágrimas fluyen por mi mejilla que casi me impiden seguir; entono aquella vieja copla que ella cantaba con tanta pasión; de Puente Genil a Lucena, de Loja a Benamejí…tal y como entonaba la gran Imperio Argentina en la película “Carmen la de Triana”; ése nudo, ésas lágrimas por ella, por mi madre quien se nos fue tan joven, un día 8 de Noviembre y a quien recuerdo mientras canto ésta vieja canción y cocino dulce de membrillo.
Añorando sus besos, sus abrazos, su sonrisa eterna que guardo en la maleta de recuerdos por guardar en que se convirtió ésta “Mi Cocina” virtual; un lugar que me ayuda a revivir la llama de éste rincón de mi memoria lleno por y de ella, de mi madre. Momentos de mi vida que nunca podré ni quiero olvidar, imborrables que siempre guardaré también en mi corazón.
Porque aquellas canciones, su voz, las melodías que un día me hicieron vibrar, no pueden borrarse ni caer en el olvido. Máxime si van acompañadas de aromas y sabores, como ésta receta de hoy: dulce o carne de membrillo.
Voy preparando todo lo necesario, como ella, para hacer dulce de membrillo y descubro que nada ha cambiado, sólo que ella no está a mi lado, que no es su voz la que suena, es la mía; pero que todo vuelve a ser y a sonar como si fuese ella quien entona “de Puente Genil a Lucena, de Loja a Benamejí.....”
Ella también los utilizaba para aromatizar los roperos, le encantaba tal cual, crudo, como cualquier otra fruta, a pesar de su aspereza a la hora de comerlo…Y yo quise que mi suegro, un genial artista, pintor malagueño los plasmara en un cuadro que tengo en mi cocina real.
El membrillo tiene un aroma fresco, penetrante, siendo su apariencia de un suave color amarillo con irregularidades en la piel. Se le conocía como “fruta de oro”nombre que se atribuyó al clásico escritor Ovidio.
Con los membrillos se prepara el dulce o “carne”de membrillo" tan tradicional en Málaga, en toda Andalucía, típico de Puente Genil (Córdoba) . La receta ya era publicada en “El primer libro de cocina malagueño” publicado en 1807, un tesoro que guardo en mi cocina.
Es más sólido que una compota, de fácil elaboración, se conserva muy bien y es ideal para acompañar quesos y frutos secos. No existe una época del año que sea específica para su degustación, aunque es propio del otoño, ya que la recogida del fruto tiene lugar a partir de Septiembre y dura hasta el mes de Febrero.
Generalmente se suele presentar en tarrinas cuadradas, pero en ésta ocasión quise darles formas divertidas, en trozos pequeños, casi individuales a fin de alegrar su presentación en la mesa.
Sigo cantando y poco a poco, sigo sus pasos para hacer dulce de membrillo, tan típico, tan tradicional de Puente Genil ése blanco pueblo cordobés que nombraba en la canción y que tanto nos gustaba.
INGREDIENTES (no indico cantidades porque irá en proporción de la cantidad de carne de membrillo que deseen realizar):
Membrillos, azúcar y agua. (el azúcar será el mismo peso que de membrillo una vez pelado y sin semillas)
Pelar los membrillos, cortar en trozos y retirar las semillas.
Carmen es todo dulzura, una gran bloguera gastronómica, autora de un magnifico blog, vamos es “CARMELA EN RAMA”