del que se habla muchísimo: el aloe (o sábila). Lo hice yo misma, directamente de la planta y me quedé fascinada con los resultados. Lo estoy utilizando en las noches y es sencillo, económico y de un efecto espectacular.
¿Por qué usar aloe (sábila)?
Entre las propiedades de esta planta está el ser limpiadora, astringente, hidratante, regeneradora (por lo tanto se considera rejuvenecedora) y antibacteriana. De manera especial, está indicada para las mujeres de los felices sin cuenta, en casos de pieles muy secas, maltratada por el sol, madura o con apariencia de cansada, pues regenera los tejidos dañados, estimulando y fortaleciendo las fibras de colágeno y elastina, reduciendo el proceso de envejecimiento de la piel, a la vez que reduce las arrugas y evitar la aparición de nuevas.
- Como hidratador, el aloe posee lignina, una sustancia que facilita penetrar las capas más profundas de la piel, aportando nutrición de alta calidad, con aminoácidos esenciales y vitaminas. También se le considera un poderoso rejuvenecedor por su capacidad de producir fibras productoras de colágeno mucho más rápido de lo normal, minimizando las arrugas existentes.
- Como nutrición, el aloe posee una importante proporción de aminoácidos, vitaminas y polisacáridos, que aseguran un nivel adecuado de tonicidad celular, favoreciendo una apariencia tersa y suave.
¿Cómo aplicar aloe vera en el rostro?
Una de las razones por las que me decidí, es porque … ¡es super sencillo hacerlo!
El centro, la pulpa del aloe, es como una gelatina compacta que debes deslizar sobre toda la piel de tu rostro y cuello. No se enjuaga.
Al secar quedará ligeramente tenso, por ello es ideal para aplicarlo antes de dormir, una vez te has retirado todo resto de maquillaje.
Úsalo y nos comentas como te va.