- La volatilidad, la incertidumbre, el caos y la ambigüedad (VUCA por sus siglas en inglés).
- Los cambios y desarrollos tecnológicos que han transformado la comunicación: de la emocionante espera a la angustiante inmediatez.
- La cultura alrededor de lo desechable que influye no solo lo material, sino que afecta las relaciones laborales y entre las personas.
- La interacción de 5 generaciones en el entorno laboral y familiar, producto de los tres puntos anteriores y de la longevidad que se amplía cada vez más.
¿Cómo se ha afectado el amor con las mencionadas condiciones? Veamos el concepto de Amor líquido.
Para Bauman, los humanos modernos necesitamos compromisos fuertes. Y el primero tiene que ser con uno mismo. Sin amor propio, sin responsabilidad personal, sin capacidad para trascender, rara vez estaremos dispuestos a asumir relaciones sólidas.
El ensayista consideró que, hoy en día, más que relaciones, establecemos conexiones. La tecnología nos permite estar en contacto; sin embargo, no la usamos para profundizar, sino para conectar. En este sentido podemos observar la paradoja de que cuanto menos trascendentes somos personalmente, más individualistas nos volvemos. Además, precisamente en ese contexto desarrollamos necesidades puntuales que nos satisfagan momentáneamente. Eventos fugaces con comienzo y final, incluso pasando de lo real a lo virtual. El amor líquido actual es cada día más irreal. Las relaciones establecidas son insustanciales y faltas de contenido y compromiso.
“Amar significa abrirle la puerta a ese destino, a la más sublime de las condiciones humanas en la que el miedo se funde con el gozo en una aleación indisoluble, cuyos elementos ya no pueden separarse”
-Zygmunt Bauman-
Anuncios &b; &b;