El Camino del Héroe: Negarse al llamado o decidirse a cruzar el umbral (2)

Por Paulo Mesa @paucemeher

Seguramente nos hemos sentido estancados, perdidos, sin rumbo y sin propósito. Decimos que estamos "de malas" y dejamos "al afuera" la raíz de todo lo que nos ocurre, como si el mundo nos debiera algo. Vienen a nuestra puerta múltiples llamadas a la aventura y varias de ellas simplemente no las contestamos o les damos la espalda; de un portazo nos negamos quizás por aferrarnos a la idea de seguridad que abrigamos. Ya hemos revisado el llamado a la aventura cuando es aceptada. Lo que viene a continuación es el costo de no aceptar el llamado, a lo que Campbell se refiere como:

"La llamada no atendida convierte la aventura en una negativa. Encerrado en el fastidio, en el trabajo duro, o en la "cultura", el individuo pierde el poder de la significante acción afirmativa y se convierte en una víctima que debe ser salvada. Su mundo floreciente se convierte en un desierto de piedras resecas y su vida pierde todo significado (...)". (p. 74)

Dicho así, suena bastante parecido a la idea de que quien no quiso cuando pudo, no podrá cuando quiera. La aventura en la vida quizás llegue una sola vez, y hasta que no tomemos la enseñanza que nos quiere dejar, no dejará de tocar a nuestra puerta (karma). La renuncia a la aventura es en sí mismo renunciar a lo que nos hará trascender.

Negarse a emprender el viaje y lanzarse a lo incierto, no es "malo" en sí mismo. Si nos observamos con cuidado, si le damos la oportunidad al evento de mostrarnos quiénes somos, tendremos una oportunidad de oro para darnos cuenta (tomar consciencia de...) quiénes somos, a qué tememos, qué nos bloquea, qué nos hace dudar, a qué nos estamos aferrando, qué nos aterroriza perder o qué nos atormenta llegar a encontrarnos en un camino plagado de demonios y obstáculos por superar.

¿Cuándo fue la última vez que te negaste al llamado a la aventura? ¿Cómo es ese territorio seguro en el que decidiste quedarte? ¿Cuáles fueron todos esos demonios que te atravesaron el alma?

La ayuda "sobrenatural"

No obstante, basado en diversas experiencias propias, puedo decir que quien se niega al llamado a la aventura, también se niega a la posibilidad del llamado a la ayuda "sobrenatural". Cuando pongo entre comillas la palabra "sobrenatural" lo hago por la connotación que tiene. Esto no es milagro ni es nada para­-psicológico, al contrario, es la capacidad natural que tenemos de poner las sincronicidades a nuestro favor:

Ese amigo de un amigo, el maestro que nos llega sin llamarlo, ese libro que "no-estábamos-buscando" y que llega a nuestras manos, ese dinero extra que nos faltaba y que en un extraño giro del destino aparece en el momento; esa oferta especial, ese compañero de viaje, ese lugar perfecto, esa valla publicitaria que te da la respuesta a una pregunta que te estabas haciendo, ese taxista que te habla de aquello para lo que tenías una pregunta que aún no has pronunciado... y como estos, multitud de ejemplos.

Desde el punto de vista de la mitología, Campbell lo resalta como:

"Para aquellos que NO han rechazado la llamada, el primer encuentro de la jornada del héroe es con una figura protectora (a menudo una viejecita o un anciano) que proporciona al aventurero amuletos contra las fuerzas del dragón que debe aniquilar". (p. 84)

A estas alturas de la historia, con toda nuestra electrónica, nuestros smartphones y aviones jet que cruzan el globo en cuestión de horas, todavía seguimos necesitando la asistencia de la "viejita servicial" o del "hada madrina". En nuestro mundo cristiano occidental, todavía queda quien invoque a la Virgen para que interceda para ganar la merced del Padre.

Quien no haya llamado a "mamá" en medio de la tormenta, que lance la primera piedra; y esta mamá no tiene que ser aquella que nos parió, no necesariamente, también puede ser esa abuela, tía, amiga o hermana con quien nos sentimos protegidos. En la medida que estemos conectados con el propósito de la aventura, la "Madre Naturaleza" dirige sobre nosotros las fuerzas necesarias para transformar nuestra historia y, quizás, la historia de muchos otros.

"El héroe que llega bajo la protección de la Madre Cósmica no puede ser dañado. (...) Lo que representa esa figura es la fuerza protectora y benigna del destino. La fantasía es la seguridad, la promesa de que la paz del Paraíso, que fue primero conocida dentro del vientre materno, no ha de perderse; que sostiene el presente y está en el futuro tanto como en el pasado (...) está siempre presente en el santuario del corazón y existe en forma inmanente dentro o detrás de las extrañas apariencias del mundo". (p. 87-88)

El ayudante "sobrenatural" también puede tener forma masculina: puede ser algún maestro, "hechicero", pastor, "mago", "herrero" o un sabio de la escuela de la calle que aparece para darnos amuletos, ayuda y el consejo preciso que necesitamos para emprender el viaje.

¿Quién te ha dado la mano cuando menos lo esperabas? ¿En qué forma vino esa ayuda? ¿Qué te mostró o qué te enseñó?

El cruce del primer umbral y el vientre de la ballena

Cuando atendemos al llamado de la aventura siempre debemos cruzar un umbral: tomar una decisión, pasar por un proceso de selección y sus entrevistas, pedir un visado o enviar una forma "debidamente diligenciada". Cada umbral tiene su guardián y detrás del guardián está la oscuridad y la incertidumbre del mundo desconocido. Parece que no debemos "torear" al guardián (protector), pero sólo sacándolo de esos límites podremos cruzar el umbral.

Inexorablemente estamos llamados a tener una lucha contra nuestros miedos para vencer al guardián del umbral y adentrarnos en el reino de la nueva experiencia. Este primer triunfo nos da la confianza básica en nosotros mismos para seguir adelante y con las pruebas que tendremos que superar.

Cruzar el umbral hace que parezca que hemos sido tragados por lo desconocido y que al mismo tiempo hemos muerto en el interior del vientre de la ballena. El cruce del umbral es una forma de auto-aniquilación; se tiene que morir para volver a nacer, hay que destruir para que surja algo completamente nuevo. Los guardianes del umbral se encargan de ahuyentar a quienes no son capaces de afrontar "los grandes silencios del interior" (p. 109).

¿Estás ahora en el vientre de alguna ballena? ¿Cómo es? ¿Qué escuchas en ese silencio y en esa soledad? ¿Cuál es la luz que necesitas encender?

Bienvenido al misterio, bienvenida a la incertidumbre. El viaje ha comenzado, has dado el paso necesario para el tramo siguiente: la iniciación.

Libro: "El héroe de las mil caras" de Joseph Campbell El-heroe-de-las-mil-caras - Joseph Campbell

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