El esplendor del románico en MAPFRE

Por Pilar Baselga

Frontal de altar


Pasa con esta exposición lo mismo que con la deconstrucción de la tortilla de patata de Ferrán Adriá: que por mucho que te comas las patatas por un lado, los huevos, el aceite y la sal por otro, no te puedes hacer una idea de lo que es  una tortilla DE VERDAD.
Empezamos primero con media docena de frescos, luego una docena de capiteles, más arriba cuarto y mitad de frentes de altar pintados sobre tabla, un puñadito de crucifijos y terminamos con una colección de piezas de orfebrería. Eso sí. todo precioso.
Los pintores, escultores y arquitectos del románico  no se proponían hacer OBRAS DE ARTE como lo entendemos hoy, sino representar entre todos el misterio y los principios de unidad y armonía  que rigen en el universo. Su fin era crear un espacio sagrado y poner los medios para  acceder a otra dimensión, espiritual y desmaterializada.En una iglesia románica, espacio, luz, colores, texturas, formas y sonidos (no hay música en la exposición) se fundían en una unidad para permitir al fiel entrar en otra dimensión, o al menos IMAGINARLA. Recordemos que en la edad media el único lugar en el que podían ver imágenes era en las iglesias, y no en todas. Y de imagen, imaginación. Es probable que muchos nacieran y murieran si jamás ver una sola imagen. Y nos podemos preguntar ¿qué visión del mundo tendrían?
 Casi mil años antes que Wagner, estos espacios eran una "obra de arte total", un "Gesammtkunstwerk" y su misión se asemejaba sorprendentemente a lo que buscaba el compositor alemán: permitir al hombre, gracias al arte,  experimentar el UNO, la armonía de cada cosa con el Todo
En cambio, los expertos del románico de hoy prefieren separarlo todo y mostrar cada cosa por separado, de forma inconexa, pero que ellos pretenden "científica". Esto me recuerda sospechosamente la medicina occidental en la que el doctor del pie no sabe de dolor de cabeza y el experto en ojos no sabe nada del corazón, como si no fuéramos una Unidad que funciona en armonía, como si las partes fueran autónomas, independientes, inconexas. La medicina como la historia del arte oficial SEPARA las partes, OPONE conceptos, y ENFRENTA al público a esta desalmada autopsia del cadáver del románico. Yo salgo con la sensación de haber visto brazos, piernas y huesos de algo que debió ser maravilloso.
Pero el público está encantado con la exposición, pues así vivimos nosotros en esta sociedad, escindidos, desintegrados, inconexos y, por supuesto, ignorantes de que somos parte integrante del Todo, ignorantes de que la complejidad y armonía del universo está presente en cada una de nuestras células.
Las iglesias románicas son espacios creados para favorecer la toma de conciencia  de nuestra dimensión espiritual, una cualidad que todos, como seres humanos,  poseemos y necesitamos experimentar.