El japonés Manabu Ikeda y una obra colosal inspirada en el tsunami

Por Civale3000

Luego de terremoto de 2011 que desencadenó el tsunami y una explosión nuclear sin precendentes en Japón, todavía quedan en el Pacífico un millón de toneladas de deshechos.  

La idea de los residuos convertidos en una masa única e indefinible sirvió al artista japonés Manabu Ikeda (1973) para componer una enorme obra de 12 metros cuadrados, basada en la demoledora capacidad destructiva de los eventos encadenados, pero también en la superación tras el desastre.

El cuadro, titulado Rebirth (Renacimiento) mide 3,96 por 3,04 metros y el pintor empleó tres años y medio, con una dedicación diaria de unas diez horas para terminarlo. Aprovechó para pintar la obra una residencia en el Chazen Museum of Art, en Madison-Wisconsin (EE-UU), donde el cuadro será expuesto hasta el 11 de diciembre para luego viajar a Japón y ser exhibido en varios museos.

El tema de Rebirth —al menos eso piensa el espectador cuando contempla la obra desde lejos— es un árbol en flor que emerge del mar, usando temáticas, la botánica y las olas, muy queridas desde tiempos ancestrales por los artistas japonés.

Al acercarse a la tela los detalles emergen y se aprecia como el tronco del árbol se alimenta de los detritos que viajan sobre una gran ola. Una montaña rusa, rótulos, farolas, casas, autobuses, camiones, personas…Los detalles, conseguidos gracias a un uso preciso del dibujo con y tinta acrílica de colores, son de una minuciosidad sorprendente: automóviles con las carrocerías aplastadas e insertadas unas en otras, la vía arrugada como si fuese un retal de tela de una montaña rusa de parque de atracciones, rótulos comerciales, señalizaciones de carreteras, farolas de iluminación urbana, autobuses, camiones, casas, remolques, siluetas de animales, plantas, personas, flores formadas por tiendas de campaña e instalaciones de emergencia.

El árbol de escombros pretende devolver al mundo una apariencia de orden, explica el artista, que desea aprovechar “el hermoso cáos de la vida” para recordarnos que no hay narrativas lineales, sino bloqueos e interacciones inopinados y que debemos esperarlos sin miedo y afrontarlos con valentía y solidaridad. “Mi meta es expresar fielmente mi visión del mundo”, explica el artista. Veo detalles en vez del todo Añade que era incapaz de pensar en grandes superficies de composición y se limitaba a pequeños espacios, dado que el trabajo le exigía acostarse literalmente sobre el lienzo —protegiéndolo previamente con papel de estraza— para reproducir los mínimos detalles que aparecen en el cuadro. “Veo detalles en vez del todo, por eso la pluma y la tinta son las mejores herramientas para expresarme: son precisas”, dice.

Fotografías y video cortesía de Clayton Adams.  Fuente: 20minutos.es