El niño medicado

Por Rferrari @saludigital

Medicamentos como el RITALIN o el Aderall son usados en forma alarmante y frecuente para controlar la hiperactividad en niños diagnosticados como pacientes con TDAH (trastorno de deficit de atención por hiperactividad).

De pronto, los niños hiperactivos parecen crecen como setas y necesitan ser medicados para que aprendan, vivan , coman, duerman, interactúen.  El diagnóstico no es nuevo pero parece que por alguna oscura confabulación globalizada, los niños cada vez atienden menos, son más insoportables y fracasan escolarmente para desdicha de padres y maestros.

Por suerte, los laboratorios farmacéuticos sacaron del cajón de los recuerdos los mismos medicamentos que se utilizaban hace treinta años para este síntoma, han invertido algunos dólares en congresos, jornadas y marketing viral…y voilá ! “el niño medicado”, futuro dependiente de fármacos, posible adicto a todo lo que se menee en forma de consola y que pueda interactuar a través de sus pulgares ha hecho su aparición.

Ahora bien, en un estudio de laUniversidad de Buffalo, psicólogos infantiles concluyen que éstas medicaciones o el uso de las mismas puede producir un efecto placebo…pero no en los niños, sino en los padres y maestros.

Un efecto placebo es aquel que origina cambios en los síntomas o en la conducta después que el paciente recibe una medicación o un procedimiento ficticio;  la creencia sobre el beneficio de la droga o el procedimiento se transforma en terapéutica.

El estudio sugiere que cuando los cuidadores saben que el paciente TDHA está recibiendo una medicación para su “problema” actúan con él  en forma diferente, lo ven en forma más favorable y positiva independientemente de si la medicación está actuando o no.

El acto de administrar una medicación o creer que el niño la está recibiendo induce expectativas y cambios en la forma en que se lo trata que se traducen en una mejor interrelación y comunicación. Valoran más al niño y eso se transforma en cambios en la conducta de éste que se siente más aceptado, según el investigador Daniel Waschbusch PHD, autor de informe.

Este efecto placebo en los cuidadores puede tener consecuencias buenas y de las otras, agrega Waschbusch:

Si los maestros tratan mejor al niño medicado por el solo hecho de estarlo, esto es bueno. Pero si la medicación se incrementa porque los cuidadores, incluyendo los profesionales piensan que se están obteniendo buenos resultados…ya no es tan bueno”

Waschbusch es profesor agregado de psicología en el Departamento de Pediatría de la Universidad de Búfalo (USA) y llevó a cabo su investigación en el centro de la UB para niños y familias. Su estudio se publicó recientemente en el Journal of development & behavioral pediatric.

Waschbusch y sus colaboradores revisaron los estudios existentes que evalúan la forma en que los placebos producen cambios significativos en los niños con TDHA y fijaron cuatro líneas:

  • a través de las expectativas de cambio en el niño que originan que todo cambio en la conducta sea atribuído  a la medicación
  • a través de cambios en la forma en que los cuidadores perciben al niño cuando creen que está medicado
  • a través de cambios en la forma en que los cuidadores tratan al niño cuando creen que está medicado
  • a través del tradicional esquema de reflejo condicionado. Por ej: si el padre asocia que despues de dar una píldora el niño cambia su conducta, le dará siempre una píldora para lograr ese cambio.

Waschbusch sostiene que el próximo paso en esta investigación podría ser un estudio que observe a los niños y a los padres interactuando en tres situaciones :

1) después que el niño recibe una píldora con medicación real

2) después que el niño recibe una píldora con placebo

3) después que no recibe ninguna píldora

Comparar estas tres situaciones nos daría información concluyente sobre el tema.

En todo caso lo importante es plantearnos si no hay algo en el sistema que está haciendo ruido. Desde una interpretación estructural y apelando a la reivindicación del ser “persona” creemos que la ecuación es la siguiente:

Deterioro de las relaciones de autoridad entre padres e hijos y una disminución penosa de la comunicación (buena o mala) dentro de la familia (mono, duo, triple parental o como se la entienda que es igual para el caso)

+

una   “educación formal” que no toma en cuenta que si existe una dificultad con el niño el problema  no se resuelve matando al mensajero

=

OPORTUNIDAD DE NEGOCIO

Creando el nicho de mercado para la venta de fármacos (cualquier producto encuentra su nicho a través de una necesidad)   induciendo a creer que SOLO LA PASTILLA SAVADORA  RESUELVE TODOS LOS PROBLEMAS.

El resultado es la iatrogenia por parálisis de la capacidad de pensar,  sentir y actuar  en aquellos que debieran hacerlo.

Es claro que el TDHA existe y hay formas  probadas de diagnosticarlo  y fármacos seguros para tratarlo, pero también es claro que a algunos encargados de la educación  les va de perlas el “haga usted algo con este niño que no atiende, que se mueve  por que es un niño, al  que obligamos a estar quieto y que no está acostumbrado a frustrarse” y a  algunos  padres los tranquiliza el creer que esa pastilla  suplirá sus crónicos déficits de inteligencia emocional.-

El problema del niño medicado es la trivialización de un recurso como es el medicamento y la falta de imaginación para entender la dificultad como una oportunidad de cambio.-

¿Por donde comenzamos a defender sus derechos?

Fuente :With ADHD.” ScienceDaily 30 June 2009. 8 October 2009 <http://www.sciencedaily.com­ /releases/2009/06/090629165611.htm>.

http://aplacetoreturn.wordpress.com/2008/04/09/thomas-szasz-y-el-crimen-psiquiatrico/

Documentos TV: http://www.rtve.es/FRONT_PROGRAMAS?go=111b735a516af85ccdc4135d9df82c2e123009d61eb00f778b60af793b191c31b01d775c169a04bd3bf81d85616667874d755b3679aea668c31508eed474f347d716286918361dc1ae6f9bc4679f7b1affacab5f722befd5


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