El Reservado: el restaurante de una sola mesa

Por Amoras
Tenía pendiente comentar algo de este curioso lugar: un restaurante de una sola mesa. Si, si, una sola mesa en todo el local que se puede reservar para grupos de entre 8 y 16 personas. El lugar ideal para una celebración tranquila donde al terminar la cena te puedes quedar a tomar unos cubatas o gintonics charlando tranquilamente.
Foto de la web del restaurante (http://restauranteelreservado.com)
Con una decoración elegante y la tranquilidad que da el ser los únicos clientes del local se puede degustar un  menú compuesto de coctel con aperitivo, dos entrantes, dos primeros, dos segundos y dos postres; el agua y el vino (Rioja Viña Otario) están incluidos, algo raro en este tipo de menús degustación. La oferta vinícola se puede mejorar y, entre semana, también se puede ir a comer y encargar un plato tan tradicional como un cocido madrileño.
El menú es el siguiente:
Cóctel de bienvenida:
   - Mojito
   - Aceitunas al vodka
   - Snacks de verduras, yuca y batata, con Hummus&Babaganush (crema fina de berenjenas).
   - Mejillones en escabeche casero
Entrantes:
   - Cazuelita de Judiones con Almejas. Además de no pegar mucho las fabes estaban secas y duras.
   - Conserva Casera de Bonito Encebollado. Una tapa, servida en latita, y que estaba muy buena.
 
Primeros
   - Legumbres de Primavera con Jugo de Jamón Ibérico (alcachofa, habitas y guisantes en salsa de jamón). Para el gusto de los invitados algo salado.
   - Panceta Glaseada con Master Stock, Cardos y Almendras. Sequísima en algunas zonas, la salsa estaba bastante buena pero no lograba compensar la dureza de la pieza.

Segundos:
   - Bacalao "A Nuestra Manera". Rebozado y acompañado con pesto y mojo rojo
   - Timbal de Osobucco Deshuesado con Risotto de Setas.

Postres:
   - Carpaccio de Piña con Helado de Cítricos
   - Mousse de Dulce de Leche

El servicio fue correctísimo, algo complicado, ya que al ser la única mesa se corre el riesgo de ser demasiado cargante,sin embargo estuvo en su sitio justo, una camarera que siempre sabía cuando aparecer.
La opinión de los invitados fue diversa. Algunos platos triunfaron pero otros fueron un estrepitoso fracaso como las fabes o la panceta; desde nuestro sitio se veía como trabajaba la cocinera pero el sabor de algunos platos recordaba a comida de catering y tenía gusto a precocionado. Lo mejor de todo es el precio del menú, solo 42€ (café y copas a parte) y que se paga por estar solos en el locar. Por ese precio y esa tranquilidad merece la pena comer en un sitio tan original ¿verdad?