Esta intervención consta fundamentalmente de dos tipos de uniones: las vasculares (arterias y venas del riñón del donante con las del receptor) y las urinarias (conexión con uréter y vejiga), siendo la duración de la intervención en el receptor de unas 3-4 horas y dependiendo de la naturaleza de dicho trasplante. La técnica quirúrgica más utilizada es aquella en la que se coloca el injerto en la fosa ilíaca derecha (parte inferior externa derecha del abdomen) dejando los riñones propios del receptor en su sitio y sólo extirpándolos si hubiera algún problema añadido.
Esta zona tiene las ventajas de su fácil acceso, tiene vasos a los que se unen la arteria y la vena del injerto, la vejiga está próxima, por lo que el conducto (uréter) que lleva la orina desde el riñón trasplantado a la vejiga se puede unir a ésta sin dificultad y además está protegida por los huesos de la pelvis sobre los que se acomoda el riñón.
Fuente: ALCER
En mi caso, tuve problemas en el tercer trasplante, y los cirujanos, después de intentar implantarlo en mi abdomen, tuvieron que cerrar y colocarlo en el mismo lugar que ocupaba el anterior riñón enfermo. A este trasplante se le denomina ortotópico.
En un primero o segundo trasplante no suelen extirpar los riñones, pero a mi, en mi tercer injerto, sí que tuvieron que extirpármelos para poder colocar el riñón que me iban a trasplantar.
Ana Hidalgo