Para no poner en riesgo la postura correcta y sana de nuestro cuerpo, el alto del tacón debe ser proporcional a nuestra altura (y no a la inversa). Un tacón de cinco centímetros es la medida ideal para cualquiera, ya que respeta la curvatura natural del arco del pie, y no fuerza la columna.
Si tenemos pantorrillas gruesas, lo ideal son las botas bajas, las sandalias abiertas en la parte delantera y los zapatos que tengan un tacón de grosor medio.
Para pies pequeños casi todo vale.
Si nuestros pies son grandes y largos, los zapatos de punta triangular quedan totalmente descartados. Los ideales serán los de punta cuadrada y los tacones gruesos, porque así parecerá que tienes un pie más pequeño.