A lado y lado, las dos hileras de casas que refulgen con un blanco níveo, inmaculado, cegador a veces que pinta la imagen hasta el horizonte de mi vista. En las tejas de barro impregnadas por verdes manchas de musgo comienzan a desperezarse los primeros gorriones en un continuo piar.
Me llega el ladrido de la vieja perrita de uno de los vecinos y alzo la vista hacia su ventana que desde hace décadas, día tras día, continúa con la antigua persiana de plástico, bajada; una cuerda la sujeta a la casi primitiva antena de televisión que ya no funciona, que sirve como punto de reunión a mirlos y tórtolas, desde donde divisan cada patio, cada recoveco de cada casa.
El tiempo parece que no ha pasado en éste rincón de mi cocina, el mismo paisaje, las mismas tejas, las mismas chimeneas que hoy lanzan al aire el humo de la leña quemada; son instantes en los que el mundo que me rodea parece que se detenido. Sin ver, sigo mirando, perdida en mis pensamientos y me doy cuenta que es el mismo tiempo, el mismo entorno, el mismo decorado, nada ha cambiado.
Estoy en mi cocina, el calor y la luz la iluminan, aunque hace frio, es invierno y no puedo salir. Seis, siete, ocho días y me embarga la melancolía, pero me gana la emoción. Me siento acompañada, está conmigo, a mi lado. Miramos los dos al azul del cielo y soñamos, soñamos anhelando el calor del verano, de cualquier verano, el aroma del salitre, el sonido del rumor de las olas.
Mientras, sueño en mi cocina, es ahí donde siento realmente el calor de mi hogar.
Hoy, les animo a preparar un aperitivo fácil, sencillo pero a la vez sabroso, que no dejará indiferente a sus comensales. ESPÁRRAGOS VERDES CON JAMÓN Y SALSA DE ROMESCO.
INGREDIENTES:
12 espárragos verdes, 100 grms. de jamón ibérico cortado en finas lonchas, sal maldón y salsa ROMESCU.
INGREDIENTES PARA LA SALSA ROMESCU:
1 tomate maduro, 3 dientes de ajo grandes, 1 rebanada de pan, 15 grms. de almendras crudas tipo marcona, 15 grms. de anacardos (en la receta original se usa avellanas, pero personalmente no puedo tomarlas), 2 ñoras (pimiento rojo seco), medio vaso pequeño de aceite de oliva virgen extra, 3 cucharadas soperas de vinagre de vino y sal.
En un cazo con agua poner las ñoras a rehidratar, teniéndolas en remojo durante una o dos horas más o menos (en función del tamaño de las ñoras). Una vez pasado éste tiempo, escurrir bien, quitar las pepitas y con una cucharilla sacar toda la carne adherida a la piel. Reservar.
Hoy, les animo a probarlas con espárragos verdes y unas deliciosas lonchas de jamón...