Al hacer juego con la cómoda, e ir igualmente decapadas, tuvimos que teñirlas previamente en nogal. En los cajones podéis apreciar la diferencia de color.
Pintadas en el mismo tono de la cómoda, ligeramente desgastas y con sus pomos nuevos, así lucen ahora.
Para el interior de los cajones, esta vez tuvimos el detalle de ponerle a Javier un papel más masculino en su mesilla...
Terminadas con dos capas de barniz y una de cera incolora, ¡ya van marchando para la playa!
¡Feliz fin de semana!