Hola chicas, buenos días.
Hoy os traigo esta taza decorada con una funda de crochet y delicadas flores tejidas a mano. La preparé para una amiga con motivo de su santo y de su cumpleaños.
Me encanta crear regalos que sean bonitos, pero también prácticos. Por eso esta pieza tiene un doble uso: puede utilizarse como taza para disfrutar de un café o una infusión, o convertirse en un original recipiente para guardar agujas de crochet, ganchillos, lápices o cualquier pequeño accesorio de costura.
Las flores en tonos blancos y rosas aportan un aire dulce y primaveral, mientras que los colores suaves de la funda hacen que combine perfectamente con cualquier rincón de trabajo o de la casa. Es uno de esos detalles que alegran la vista cada vez que lo utilizas.
No hay nada que me haga más feliz que regalar algo hecho a mano, sabiendo que cada punto lleva un poquito de tiempo, dedicación y mucho cariño.
Buen Miércoles.