Observo en éstos duros y dificilísimos días de “confinamiento” por ésta terrible pandemia que asola el mundo, a través de las redes sociales que muchas personas comparten su arte solidariamente ya sea cantando, tocando algún instrumento, haciendo reir con su humor, dando lecciones para mantenerse en forma, leyendo poesía e historias, incluso cocinando y enseñando cómo hacer más llevadero éstos días que debemos quedarnos en casa.
Yo me quedo en casa y aunque no puedo ver, ni abrazar a muchos seres queridos, añoro enormemente achuchar a mi hijo (tan cerca y tan lejos a la vez), tengo la enorme fortuna de estar con mi marido y con mi hija; mantenemos rutinas, organizamos bien la cotidianeidad, con calma, con paciencia, con filosofía procurando no dejar atrás nuestro trabajo, nuestros quehaceres diarios y propios del hogar, llenando ésos huecos “libres” con actividades como andar una hora diaria, leer, ver películas, estudiar, escribir o como es el caso de mi hija descubriendo nuevas aficiones (nos ha sorprendido muy gratamente con su arte pictórico).
De una forma u otra, pasan las horas y no podemos dejar de soñar con volver a nuestra vida anterior al “corona virus”, a la normalidad, a no sufrir por los que sufren, por los que no están, por el futuro de miles y miles de personas, a la incertidumbre del qué ocurrirá el día de mañana.
Una de las cosas buenas que voy observando no sólo ya en los blogs que sigo, también en las redes sociales en las que “Mi Cocina” está presente, en los periódicos y medios de comunicación que tiene ésta durísima etapa que nos ha tocado vivir, es que se está volviendo a cocinar en casa, a comer en familia, a retomar el contacto con los productos de temporada y de cercanía y que por ende, muchos están descubriendo las recetas tradicionales, otros volviendo a desempolvar recetarios de antaño y otros aprendiendo a cocinar e incluso a no renunciar a la creatividad en la cocina. Y lo que es mejor: volviendo a disfrutar del arte gastronómico y el placer de cocinar.
Hoy, quiero compartir con quienes siguen mi blog, un gran descubrimiento, una receta malagueña que me ha sorprendido muy gratamente, una versión de uno de los emblancos malagueños llamado "MATAMARÍO", una sopa de bacalao con naranjas “cachorreñas” que publiqué en “Mi Cocina” hará unos cinco años.
Y lógicamente, siguiendo sus pasos la he preparado en mi cocina.
Y de allí, desde su cocina marbellí, llegó a “Mi Cocina”. Y pensé, éste nombre “gazpacho perrero” debería estar entre los nombres más llamativos y curiosos que describía mi buen amigo Javier Almellones, en uno de sus reportajes del pasado mes de Marzo. Periodista y colaborador del Diario Sur, que hace una gran labor publicando sobre lugares, planes, escapadas, describiendo y descubriendo ésta Málaga que cautiva y que enamora
Entre muchos de ellos la sopa de los siete ramales, las sopas “poncima”, las “aplastás”, las sopas perotas, el “saltavallao”, los maimones o sopa del gato, las gachas puercas, el “malcocinado”, la priñaca, el zoque, las parpuchas, el lavapuertas o la sopa “matamarios” que con almejas y rabanitos se ha convertido para mí en las “sopa perrera”….que debería añadir nuestro admirado Javier a su larga lista de recetas ancestrales malagueñas.
INGREDIENTES PARA DOS PERSONAS:
LOS PASOS A SEGUIR:
Mantener las almejas una o dos horas antes sumergidas en agua con sal, a fin de que suelten la posible arena que puedan traer en su interior.
Pelar los ajos y cortarlos en rodajas. Lavar bien los rabanitos, pelarlos dejándoles un poco de su piel y cortarlos en trozos pequeños.
Incorporar el agua y los trozos de rabanitos, llevar a ebullición y dejar cocer unos diez minutos, hasta comprobar que los rábanos estén tiernos.
Y recuerden, cuando todo vuelva a la normalidad, y podamos.....visiten Málaga. Disfruten de sus maravillosos paisajes, de sus pueblos blancos, de sus bosques, montañas y valles; sus playas, su Sol y el mar, siempre la mar.
Conozcan su cultura, su fascinante e interesante historia....y prehistoria. Prueben su fabulosa gastronomía, les aseguro que les cautivará y enamorara.