Os presento no sin recelo una de esas cosas que he hecho los últimos años, en un anonimato que me ha hecho disfrutar muchísimo de mí mismo pero a la vez sufrir por querer hacerla en silencio, soledad y a la perfección, algo que, sorpresa: nunca pasa. Nunca. La vida se desarrolla y evoluciona después de cometer errores, y eso siempre será así. Hay que también bajar la cabeza y pedir ayuda cuando sea necesario. No voy a extenderme más. Tampoco voy a aparcar las letras, porque a las letras, cuanto más tiempo les dedicas, más salen y más fácil es que puedan seguir saliendo, y eso me encanta. Por lo que puedo prometer y prometo que si me da la picá, este no será el último libro. Sí es el primero y los nervios, el miedo, la incertidumbre y las dudas del síndrome del impostor pesan como una losa de 100 kg en la espalda, pero la voy a cargar como mejor pueda. Con o sin dignidad. Me da vergüenza con la edad que ya tengo exponerme así pero es cuestión de trabajo interno.
Ah! Me han dicho que no regale mi libro a cualquiera porque así estaría menospreciando mi trabajo, y creo que esta vez voy a hacer caso, así que te lo digo directamente a la cara: te lo vendo. ¿Quieres comprarlo? Pues escríbeme y te digo las opciones y el precio. Eso sí, 0 compromiso. Al igual que yo no te lo voy a regalar, no quiero que por ser conocido o amistad lo compres o leas. Si no te interesa, no pasa nada. Cosas más importantes hay en la vida. Aunque si quieres echar un rato con un texto mío que cierra una etapa y abre otra, aquí lo tienes.
Proyecto EMI, de Juan José Malia Pérez. No me lo creo ni yo.