Número 1: Sunshine cleaning.
Por fin, aunque la crítica no la valore como debiera, una película emocionante. La verdad es que llevo una racha en que desde Room, nada ha valido la pena. Esta película me ha tenido quieta en el sofá, labor en mano sí, pero sin levantarme y atenta a la pantalla. Todo un logro tratándose de mí. Es un film de superación, de ternura, de dolor, de tristeza. Pura vida. A veces el camino está lleno de piedras, se trata de repetirse que todo se puede saltar y seguir adelante, como Rose y Norah. De esas películas en las que hay que estar atenta y durante su transcurso ir pillando los hilos sueltos desde el primer minuto. Esas son las buenas.
Número 2: Mistress America.
El argumento que aparece en todas partes de esta película, como el que os he puesto yo, no le hace justicia. Para nada. Tracy es una chica soñadora. Sueña con escribir y ser aceptada en el grupo literario de su nueva universidad. Sueña con que el chico que ella quiere, también la quiera. Sueña con que esa nueva hermana, que aparece en su vida porque sí, la necesite y cuente con ella. Sueña como hemos soñado todos con ser importante para los que quuiere, con escribir y vivir de sus sueños. Me recordó mucho a la serie Girls y tal vez por eso me encandiló como lo hizo. Totalmente recomendable. ¡Anotadla!
Número 3: Otoño sin Berlín.
Después de escribir las sinopsis de las películas siempre pienso en las cosas que quedan en el tintero. En todo lo que la película produce en mí y que no cuenta su resumen. Otoño sin Berlín, o como el dolor nos desgarra y cambia la vida para siempre. Cómo la pérdida o la despedida duelen y esa herida la distancia no la cura. La atenúa pero no la cicatriza. June pierde y sufre, pero lucha, se ilusiona. Diego ya no tiene fuerzas para luchar. Sorprendente como a veces alejamos a los que queremos con la intención de que si alguna vez los perdemos ya no sea tan duro… Eso sólo lo sabemos los que hemos perdido a alguien muy querido. El resto tan solo puede imaginarlo.Película dura y emocionante. Irene Escolar ganó el Goya a mejor actriz revelación por esta película, merecidísimo. Encontramos también un Tamar Novas, adulto después de Mar Adentro, en un papel de tocar fondo triste tristísimo. Hay gente que dice que no quiere películas de llorar. No se trata de llorar o no, se trata de emocionarse. De vivirlo. De acabar con la piel de gallina. De sentir. Recordar momentos propios. Es otro tipo de cine. Los que queráis pelis de carcajada limpia, de risa floja o de acción sin ton ni son, aquí no. Disculpen las molestias. Sin duda, esta es la mejor película del mes para mí.
Número 4: Una pastelería en Tokio.
Las películas japonesas son poemas en forma de largometraje. Creo que ya os lo he dicho en alguna otra ocasión. En este caso, aún más. Toda la película transcurre bajo un gran paseo de cerezos florecidos. Bajo ellos las vivencias pasadas y presentes más duras de sus protagonistas. Cómo de golpe aparecen en tu vida personajes, que aunque a primera vista no encajen para nada contigo, serán piezas importantes de tu puzle. En esta película viviréis la unión de una niña, una anciana y un pastelero que os dejará la piel de gallina. Mejor que no cuente nada más. ¡Cerezos en flor para todos!
Espero que las anotéis y las disfrutéis. Mientras vamos proyectando las de abril, entre labor y labor, proyectos de guerrilla y otros tantos en esta cabecita loca mía. Que nos roben el tiempo, pero que nos lo roben lleno.