Impacto económico del algodón transgénico en la India

Por Jmmulet

Seguro que alguna vez has oído que uno de los problemas de los transgénicos es que esclavizan a los agricultores. Normalmente quien dice eso obvía decir que los agricultores compran las semillas desde mucho antes que existieran los transgénicos y por su propio interés. Una versión refinada de esta leyenda urbana dice que en la India la situación es especialmente grave puesto que los agricultores no pueden pagar las deudas contraídas con Monsanto (también obvían que no es la única compañía que vende transgénicos) y acaban suicidándose. Como cualquier leyenda urbana se desmonta fácilmente con un mínimo razonamiento. Igual has recibido un e-mail que dice que si te atracan y te obligan a sacar dinero del cajero solo tienes que poner el pin al revés y viene la policía, pero ¿que pasa si tu pin es capicua? ¿se presenta la policía? con esta sencilla pregunta se desmonta una leyenda urbana. De la misma manera, si el algodón transgénico es un fracaso y los agricultores se suicidan ¿Cómo puede ser que la mayoría de la ropa de algodón esté hecha en la India, Pakistán o Bangla Desh? ¿De donde sale el algodón transgénico para los billetes de euro? ¿Lo cultivan agricultores zombies? ¿Cómo puede ser que el sector del algodón español esté desapareciendo por las importaciones, si los que se suponene que lo están vendiendo se suicidan?

Campo experimental de algodón Bt en Sevilla. Adivinad cual es el transgénico.

Como todas las leyendas urbanas tiene un base real. Es cierto que en la última década ha habido un incremento de suicidios entre los agricultores indios, debido principalmente a una agresiva política de expropiaciones por parte del gobierno para favorecer al pujante sector industrial. Este hecho que fue aprovechado para hacer una falsa asociación con el algodón transgénico, obviando el detalle que los suicidios empezaron antes de que el algodón transgénico empezara a cultivarse en la India. Uno de los que ayudó a difundir este mito fue el príncipe Carlos de Inglaterra, de forma interesada, claro está, ya que es el principal productor de agricultura ecológica de Europa (la imagen de la agricultura ecológica como un huerto familiar y el abuelo con la azada es otro mito). A poco que alguien hubiera investigado era fácil darse cuenta que no hay ninguna evidencia que asocie los suicidios con el uso de las semillas transgénicas. La revista Nature Biotechnology publicó un documentado articulo sobre el tema, y sin necesidad de recurrir a la bibliografía específica, en la edición española del National geographic de Noviembre del 2008 menciona los suicidos de los agricultores indios y los relaciona con las expropiaciones, pero claro ¿para que necesitamos evidencias si tenemos nuestros prejuicios? además, el alarmismo siempre vende, aunque sea mentira. También favorece este hecho la legislación India, que elimina las deudas tras el fallecimiento del deudor, algo que no pasa en todos los paises. Podeis ver un resumen detallado en esta entrada del blog "El informe Rayleigh". Curiosamente en Francia hubo un incremento de suicidios entre los trabajadores de France Telecom y en España se supone que la crisis no está afectando al número se suicidios por que en España hacemos las estadísticas de forma que no se consideran los factores causales o desencadenantes, que si no, tendríamos alguna desagradable sorpresa. Decir que en Francia o en España han aumentado los suicidios por los transgénicos tiene la misma certeza que decir que en la India la gente se suicida por culpa de los transgénicos, es decir, ninguna.

El principe Carlos (a la izquierda del ex-futbolista Prosinecki) propagador de rumores por beneficio propio


Por supuesto para propagar estos rumores infundados y hablar del presunto fracaso del algodón transgénico en la india han colaborado los sospechosos habituales. Cabe destacar en esta demonización del uso de la biotecnología agrícola en la India la figura de Vandana Shiva, gurú del movimiento agroecológico, una de las impulsoras del ecofeminismo (signifique lo que signifique la palabreja) y representante del ecologismo de alto standing desde su "ONG" Navdanya, con la que colaboran, entre otros personajes glamourosos,el Principe Carlos de Inglaterra ¿atais cabos? Por cierto que es licenciada en física, hizo una tesis sobre filosofía de la mecánica cuántica y acabó siendo afín a las maguferías y estafas pseudomédicas de Deepak Chopra. Entre sus "logros", tratar de impedir que se distribuyera una partida de ayuda humanitaria procedente de los Estados Unidos por contener soja transgénica, es decir, lo que es bueno para los americanos es malo para los ciudadanos indios que lo habían perdido todo. Supongo que el aura pseudofeminista y el sari es suficiente para dar imagen de buen rollo a lo que es un acto de integrismo. Habrá que avisar que la próxima vez envíen caviar. Su último proyecto es conseguir que Bhután se transforme en el único país cuya agricultura es 100% ecológica, mejor dicho que se ajusta a una normativa de producción ecológica, porque la agricultura nunca es ecológica. Es una gran idea y una solución para un país feudal que presume de estar anclado en la edad media. Por ejemplo, Buthan hasta el año 1980 no permitía la entrada de exranjeros. Como pasa con la agricultura ecológica en general, es un módelo que solo sirve para condiciones muy concretas (un país cerrado al mundo y con poca población puede servir) pero es imposible que funcione como modelo general. Conviene recordar que la principal fuente de ingresos de Bhután es el turismo de alto standing. Si alguién quiere visitar este Shangri-la agroecológico el visado de entrada "solo" cuesta 200 dólares por persona y día.

Bhután, un paraíso al alcance de muy pocos.

Ahora que ya hemos hablado de los mitos sobre el algodón transgénico en la India, vamos a por los hechos. ¿Cuáles son las cifras? ¿Se puede cuantificar el impacto económico del algodón Bt en la India? Pues si, se ha hecho en el ultimo número del la revista de la academia nacional de ciencias americana (PNAS). Las cifras son bastante elocuentes. Investigando 1655 campos y las 533 familias que viven de ellos. Analizan dos periodos, el de implantación (2002-2004) y el de desarrollo (2006-2008). Las conclusiones son claras. El impacto económico del algodón Bt ha sido gradual, pero firme. De hecho la mejora en el nivel de vida y el efecto sobre los hábitos de consumo se nota principalmente en el periodo posterior, ayudado principalmente porque, como sucede con cualquier tecnología, es cara al principio, pero a medida que van entrando más compañías en el mercado, los precios van bajando. Así la semilla bt costaba 1.60 riads por acre en 2002 y 0,91 en 2006. Esto se tradujo en la mejora de los beneficios por acre que pasó de 6,14 a 10,32 (en los dos casos alrededor del doble que el beneficio del algodón convencional). Los datos se pueden ver en la siguiente tabla.

Los números desmontan la teoría de los suicidios.


Una última curiosidad sobre el algodón transgénico: Conviene recordar que el algodón no se come, por lo que no hay una normativa europea que regule el etiquetado de algodón ecológico. De hecho existió una, pero se refiere al reglamento del 1991 que ya está derogado, por lo que hoy por hoy no hay regulación en este campo como pasa con el vino, que no hay normativa y por eso no puede etiquetarse como ecológico. Por lo tanto si te compras ropa etiquetada como procedente de algodón "orgánico" o "ecológico" no hay nada que te garantice que no se haya realizado con algodón transgénico. Es más, su bajo precio, el hecho de estar fabricada en paises productores de algodón trasngénico y que muchas veces digan que en su cultivo se han utilizado menos pesticidas (algo que pasa con el algodón Bt) hace que tenga todos los números de ser realmente algodón transgénico etiquetado con un ecológico bien grande. ¿No te llama la atención que cada tienda tenga su propia denominación y su propio logotipo a diferencia de la producción ecológica que tiene un logotipo unificado?

Algodón "organico" que se publicita como que utilizan menos pesticidas. Igualito que el transgénico

Por lo tanto, las víctimas del algodón transgénico no son los agricultores indios sino el sector del algodón español, herido de muerte por no poder competir en igualdad de oportunidades ni beneficiarse de las mejoras biotecnológicas. Y los culpables de ese crimen tienen nombres y apellidos.