Este baile de títulos, esta cita a ciegas de las historias, me dieron que pensar, y me pregunté una vez más si no será verdad –como venimos sospechando- que los libros tienen vida propia, que tienen cierta autonomía y que son capaces de tomar decisiones.
Y también me pareció que era sorprendente la naturalidad y la facilidad con que se mezclaban unos con otros. Entonces, inevitablemente me pregunté: si estos títulos mezclados correspondieran a libros de verdad, si alguien los hubiese escrito alguna vez, ¿qué historias nos contarían? Y me fui imaginando algunas. ¿Y ustedes? ¿Han observado si sus libros se mezclan, si se funden unos con otros? Echen un vistazo, porque es muy probable.