Ellos la adaptaron a sus propias necesidades mezclando muebles nuevos junto con otros heredados y consiguiendo así, un resultado personal y encantador.
No cabe ninguna duda que es una casa vivida, de las de verdad, con trapos, vasos y fotos reales, donde esta familia ha sabido perfectamente adaptar sus necesidades guardando una estética inmejorable.
Yo de mayor quiero una igual! ¿ y vosotros?
Bss, Ine